Y al cuarto mes se hizo la lluvia

La Voz

VIGO

KIKO DA SILVA

La Mirilla Mientras el resto del norte español quedaba cubierto por un manto de nieve, Vigo recuperó una vieja herramienta, casi olvidada tras cuatro meses de ausencia: el paraguas

22 feb 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

Quién les iba a decir a los vigueses que alguna vez se verían sorprendidos por la lluvia. Y sin embargo así fue. Aunque hay una buena excusa: en los últimos cuatro meses cayó tan poca agua del cielo que Vigo vivió su invierno más seco de las últimas cinco décadas, según los datos de Meteogalicia y del Instituto Nacional de Estadística. De ahí que las nubes nos cogiesen con los paraguas bajados cuando decidieron soltar su carga sobre la ría. Las primeras gotas cayeron en la noche del lunes, para convertirse en charcos y aceras resbaladizas durante el día de ayer. Pero no fue para tanto. En realidad fue para bien poco, porque, después de un invierno de pantanos en retirada, quien más quien menos esperaba una manta de agua que devolviese a Galicia a su normalidad invernal. Pero las lluvias de las últimas horas fueron un espejismo en un desierto de sequía. Hoy las nubes seguirán regando la ría, pero a partir de esta tarde y durante lo que queda de semana Vigo recuperará el clima que viene siendo habitual en los últimos meses: cielos poco cubiertos y vientos del norte, combinación que garantiza escasez de lluvia y exceso de frío. O al menos eso dice Meteogalicia, que este año lo está teniendo fácil para predecir el tiempo de una ciudad que se está olvidando de su lluvia. Y si no, observen el dato: de los 700 litros por metro cuadrado que se contabilizaron en Vigo en el invierno del 2003-2004, se ha pasado a unos exiguos 160 litros en el período comprendido entre noviembre de 2004 y febrero de este año. Es decir, cuatro veces menos. Aunque las reservas de agua no se nos acaban ni con esas. Mientras en Murcia suspiran por la lluvia salvadora, en Vigo los embalses se mantienen llenos aunque no caiga del cielo el líquido elemento. Nuevamente, los datos lo dejan claro: las instalaciones de Eiras están al 83%, a pesar de que ha llovido cuatro veces menos que un año antes, cuando el nivel del embalse estaba muchísimo más bajo, al 59%. Lo mismo ocurre en Zamáns, lleno en un 91% de su capacidad. Esta paradoja se explica por la capacidad de la zona de Vigo para retener aguas caídas en meses anteriores. Toda una tranquilidad para los vigueses, que ayer sólo tuvieron que preocuparse de buscar los paraguas almacenados en seco desde hace cuatro meses por culpa de los caprichos del clima.