El ojo clínico del rodaballo

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Reportaje | La medicina que sale del mar Una tesis doctoral presentada en la Universidad de Vigo investiga la capacidad de estos peces para regenerar retina dañada y si este proceso es aplicable a los humanos

15 feb 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

El proceso de formación del ojo del rodaballo tiene una singularidad: su larga duración. Este dato es una de las principales conclusiones de la tesis de doctorado elaborada por el investigador de la Universidad de Vigo, Benjamín Prego. Su hallazgo, a simple vista poco trascendente, permite ir mucho más allá, y es que, según se desprende de su estudio, el largo proceso de formación del ojo en esta especie, unido a la posibilidad de que estos peces tienden a regenerar tejido de la retina cuando está dañada, abre nuevas expectativas en la investigación aplicada a los seres humanos. Estos estudios, complementados con otros de tipo fisiológico y funcional, también pueden llegar a aportar pistas sobre la conveniencia o no del tipo de alimentación que reciben los rodaballos (en las piscifactorías), o sobre su implicación en el proceso de formación del ojo y en las alteraciones de la pigmentación del cuerpo del rodaballo que causan pérdidas en su comercialización. Los resultados de la tesis son interesantes desde el punto de vista de la comparación con otras especies de peces que están más estudiadas y en las que se conoce con exactitud el proceso, de manera que se pueden establecer paralelismos e identificar una evolución común para los teleóstesos (peces con esqueleto óseo). A partir de ahí, la tesis sugiere que la comparación con otras especies de vertebrados (anfibios, reptiles, aves o mamíferos) puede indicar cuáles son los fenómenos «llave» en la formación del ojo y en el establecimiento de la función visual. El investigador advierte que la acuicultura del rodaballo se desenvuelve bajo una serie de fases, que van desde la obtención de los gametos, para poder conseguir las larvas da especie, hasta su engorde final para poder ser comercializado. En este sentido, en la investigación de Benjamín Prego se observó que las células sensibles a la luz se forman en larvas jóvenes y, poco después, comienzan a expresar los distintos pigmentos visuales. La distribución de estos pigmentos visuales en la retina sufre pocas variaciones durante el desarrollo, Durante la época de metamorfosis el investigador diferenció nuevos tipos celulares en la retina del rodaballo, en cambio, este proceso no supuso la aparición de diferencias en las regiones específicas de división celular entre ambos ojos. «Además, observamos que el sistema del nervio terminal se constituye como el principal componente del denominado sistema retinópeto, es decir, grupos de células que envían sus prolongaciones hacia la retina», explica Prego. La retina de los peces sigue creciendo a lo largo de toda la vida del animal. Por esta razón, el investigador ha querido determinar si existen áreas de crecimiento específicas en la retina del rodaballo análogas a las presentan otros peces. Parte de los estudios que se acaban de presentar en esta tesis ya han sido publicados en revistas científicas y en numerosos congresos nacionales e internacionales. Parte de las investigaciones de la tesis se llevaron a cabo en el HIB (Centro de Alta Tecnología) de la Universidad de Bergen (Noruega), donde o investigador trabajó con el grupo del doctor Helvik, que está especializado en la secuenciación de los pigmentos visuales de distintas especies de peces planos. Benjamín Prego se licenció en Biología en la Universidad de Vigo 1996, en donde desarrolla su trabajo.