La Mirilla
15 feb 2005 . Actualizado a las 06:00 h.Las ayudas solidarias se amontonan cada vez que las víctimas de una catástrofe copan los telediarios. Sin embargo cuando, al cabo de unos días (un par de semanas si la cosa es muy grave), la noticia, atropellada por la actualidad, se diluye, suele hacerlo también la generosidad. Las organizaciones humanitarias están hartas (es un decir) de denunciar lo fácil que olvidamos el dolor ajeno si no se nos recuerda cada día en forma de primera página. Por eso, son muy de agradecer iniciativas como la de Umbro. La firma de prendas deportivas, con sede en Redondela, ha ideado una campaña de ayuda, en esta ocasión a medio plazo, destinada a los afectados por el maremoto del sudeste asiático. Aprovechando que los diseñadores bautizaron con el nombre de Thai-Land sendas sudederas de la próxima temporada de otoño-invierno (sí que tuvieron puntería, porque cuando lo hicieron el tsumani ni se soñaba), los responasbles de la marca acordaron destinar a los damnificados el 20% de las ventas de dichas prendas. El dinero, según explica Germán Arteta, se lo harán llegar a través de alguna organización humanitaria que trabaje en la zona. Pues bien que se lo agradecerán, porque allí hay trabajo para años. La pequeña fábrica redondelana de Umbro da trabajo a unas 40 personas. En cierta medida, es heredera del germen que un día plantó en la villa Regojo, ya que sus tres propietarios (José Loureiro, Telmo Tojeiro y Ana Scheidgen) estuvieron vinculados a aquella emblemática firma. De sus máquinas, previo diseño de Eduardo darrosa, salen cada temporada los equipajes del Celta, Málaga o Español, entre otros clubes nacionales. Y del Chelsea, Everton o la mismísima selección inglesa fuera de nuestras fronteras. Pues sólo cabe desear que se vendan muchas prendas de la gama Thailand . De pasarela Y sigo en la moda de la próxima temporada, en este caso de la mano de uno de los más prolíficos creadores gallegos, Antonio Pernas, que ayer presentó sus últimas creaciones en Cibeles. El diseñador aportó su particular visión de la segunda mital del siglo pasado. Ha reinterpretado los 60, los 70 y, sobre todo, los 80 en trajes confeccionados con sedas, cachemir, algodón, punto, napa y piel de conejo. No se ha olvidado Pernas de los complementos. Si hemos de hacerle caso, para ir a la última el próximo invierno, tendremos que comprar bolsos de piel arrugada y aspecto envejecido en colores verde y dorado. Los colgantes, anillos y brazalete serán de plata y cristal transparente, y las gafas grandes, de pasta y de aspecto retro. Avisadas quedamos.