El 2 de marzo de 1999, a las seis de la tarde, el lateral del edificio Odriozola se desplomó. Los escombros aplastaron la vivienda de una vecina, que falleció. Los inquilinos del ático, varios miembros de la familia Penedo, fueron sorprendidos por el derrumbe pero salvaron la vida tras caer al vacío. En los últimos días, habían oído ruidos extraños en el piso, que achacaron a las obras que realizaban en los cimientos del edificio contiguo. Un carril de la calle García Barbón estuvo cortada al tráfico largos meses mientras los técnicos del Concello apuntalaban la fachada, a la espera de que el juzgado ordenase el desescombro. Entre los demandantes figuran varias familias que residían en el edificio, así como los propietarios de una farmacia situada en el bajo. Varios afectados, como la familia Penedo, fueron realojados en un hotel a cargo del Concello. Otros como, María Penín, protestó porque la policía les impedía retirar sus enseres, entre los que figuraba un valiosa biblioteca con un raro ejemplar de El Quijote del siglo XIX.