CONTRASTES | O |
31 ene 2005 . Actualizado a las 06:00 h.SI la centésima parte de las maravillas que nos anuncian autoridades nacionales, autonómicas o locales, como inmediatas para la ciudad, alcanzaran la realidad, Vigo sería algo así como Jauja o Eldorado. Bastaría un repaso a las he merotecas para comprobar cómo, sólo en los últimos años, ibamos a tener nuevo tramo de autovía a Porriño, porque lo que hay no cabe relacionarlo con esa definición; tren de alta velocidad, nuevo puente en la bahía, para comunicarnos con otras zonas de la península del Morrazo; estaría ya funcionando el palacio de congresos y exposiciones y el aeropuerto estaría operativo todos los días del año, con lluvias o nieblas, y desde él podríamos viajar a casi todos los países que el mundo tiene. Y por supuesto, del sueño puramente verbal a la realidad tangible hay la insalvable diferencia del cuento. Vamos, como diría Hamlet: «Palabras, palabras...». Todo ello sin acudir a la comedia de las equivocaciones. Porque el tránsito rodado sigue siendo un caos, aunque no hace tanto que invertimos muchos millones en un plan que nos montaron «técnicos» catalanes y para nada sirvió. Claro que mientras persista la filosofía de aquel recordado, y sin embargo nulo alcalde, que decía: «Si gano, me luzco, y si pierdo, como paga Juan Pueblo, pues que se j...», seguiremos fabulando. Menos mal que aún contamos con el Consorcio de la Zona Franca, esa especie de hada madrina viguesa, aunque el actual delegado del Gobierno hay restringido, y muy considerablemente, el cuerno de la abundancia que tan liberalmente vertía su predecesor. Antaño, siquiera se ponía la primera piedra de proyectos que no tenían ni continuidad ni, mucho menos, última. Ahora, como ya no gusta la fanfarria ceremonial-discursiva, es aún más fácil. En cuanto no sabemos qué hacer una mañana, anunciamos un futurible prodigioso. Vamos, como los mejicanos de antaño, que dudaban entre una «revolusionsita» y una pelea de gallos. El caso era entreneter a gachupines y rotos, con la mejor retórica posible.