EL PERISCOPIO | O |
12 ene 2005 . Actualizado a las 06:00 h.Llamadas y mil llamadas . No es la primera vez que lo hago, pero permítanme regodearme: Ya lo dije yo, y ayer mismo en esta sección, y desde que por la mañana se pudo leer que Castrillo estaba a punto de abandonar el Concello los teléfonos casi revientan. Y quienes más marcaron las teclas fueron los dedos de los populares. El fantasma de la censura volvió a dejar oír sus cadenas en el entorno del despacho de Corina Porro y sus correligionarios trataron de espantarlo a telefonazos. Llamada tras llamada intentaron conseguir versiones en las que se desechase una próxima moción de censura, pero en eso tendrán que andar, créanme, durante muchas y muchas semanas. Porque si bien es cierto que la dimisión de Castrillo facilita el relevo en la alcaldía viguesa, ambos partidos se encuentran centrados de cuerpo y alma en la preparación de las cada vez más cercanas elecciones autonómicas. Por eso, y por la mala cara que se le han puesto a los socialistas en Santiago y Madrid con la nueva alianza estratégica entre Xunta y BNG, con el veto nacionalista a los presupuestos del Estado, y con el no del frente a la Constitución Europea, les aseguro que lo de la moción de censura ya puede ir esperando. De la misma forma tengan también en cuenta que si hay posibilidad para un bipartito en la Xunta tras las autonómicas, lo habrá también inmediatamente después en Vigo. Sólo cuestión de tiempo, pero en el PP ya pueden ir comprando mucha tila.