La UE acaba de dar luz verde al programa Mercurio para modernizar el comercio de la provincia de Pontevedra. Una inversión de 1,8 millones de euros -1,4 financiados por el Fondo Social Europeo- sostendrá este proyecto que deberá ejecutarse en el plazo de dos años. Algunas de las instituciones más importantes de la provincia, comandadas por la Diputación, participan en el plan, entre ellas, Caixanova, la CEP, la Asociación de Mulleres Empresarias de Pontevedra y las cámaras de Vigo, Pontevedra, Vilagarcía y Tui. El proyecto se propone chequear anualmente la situación del comercio en la provincia como base de partida para actuar. Sus promotores aseguran disponer de muchos datos «cuantitativos», pero no de referencias «cualitativas» que permitan un diagnóstico ajustado de la estructura comercial. Uno de los ejes del programa Mercurio será el fomento del asociacionismo. «Pensamos -aseguran los responsables de su aplicación- que a través de un estudio de la Fundación Caixa Galicia se ve que el futuro no está en los grandes centros comerciales, sino en los centros comerciales medianos y, sobre todo, en los centros comerciales abiertos». Asociacionismo Los promotores del plan subrayan que el pequeño comerciante va a ser más fuerte unido y que va a poder conseguir muchas mejoras a través de la asociación. Entre estas mejoras figura la introducción de nuevas tecnologías y la conciliación de la vida familiar y laboral, tanto de los profesionales como de los usuarios a través de nuevos servicios que se puedan implementar en los centros comerciales abiertos. Otro de los ejes del plan de promoción y desarrollo comercial será el intercambio de experiencias con socios transnacionales de la Unión Europea. En este caso, los comerciantes pontevedreses tendrán oportunidad de ver qué es lo que están haciendo la Cámara de Comercio de Treviso -una localidad del norte de Italia- y la Manchester Metropolitan University. Los promotores del programa Mercurio entienden que la formación de futuros comerciantes y de los ya establecidos debe ser uno de los ejes que permitan cumplir el objetivo de adaptar el comercio a las nuevas tecnologías y a los cambios económicos estructurales. La Unión Europea ha dado asimismo el visto bueno a otros dos programas sociales, uno para fomentar la iniciativa empresarial de emigrantes retornados e inmigrantes, y otro para favorecer la inserción laboral de la mujer.