Nueva cuenta atrás para Chus

La Voz

VIGO

MARTA MOREIRAS

La Mirilla

15 dic 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

Esa fue una de las tareas a las que ayer se entregó Chus Lago. «Fíjate la hora que es y todavía me falta el botiquín», me comentaba con cierta ansiedad a media tarde. «Nunca pasa nada, pero hay que prevenir. A ver... (repasaba en alto), por sí el mal de altura, el infarto, pulmonía, diarrea, colirios, vendas... Todo controlado». Este capítulo, el sanitario, no es el que más preocupa a Chus en esta ocasión. Es lo que tiene compartir expedición con un ATS. «Si me pego un tajo, Miguel me hará un zurcido estupendo», bromeó. Lo que sí ocupaba ya su lugar en la mochila era la comida: pasta y arroz precocinados, barras energéticas, leche en polvo, galletas, te, café («hasta me me permito el lujo de llevar cafetera»), sopa... y, por supuesto, turrón (de chocolate y de yema), una docena de uvas en lata y dos botellines de cava. Porque una cosa es viajar a miles de kilómetros, soportar no sé cuántos grados bajo cero para alcanzar un sueño, o estar rodeada de hielo por todas partes, y otra muy distinta no celebrar la Navidad. No lo ha confesado en público, pero Chus tiene el íntimo deseo es coronar el Vinson el 25 de diciembre. Ese día cumple sus primeros 40 años. «¿Quién dijo depresión. Todo lo contrario. Con más marcha que nunca y con la moral muy por encima del pico (5.144 metros)». A juzgar por la ilusión que transmiten sus palabras, sería el mejor regalo que haya podido tener nunca. Si encima el satélite colabora y no pone chinitas en la comunicación con Toni, su marido, la felicidad será completa. Sólo un tiempo adverso puede echar al traste el éxito de la expedición. Porque prepararse, se ha preparado a conciencia. En este apartado ha vuelto a contar con la mano amiga de Jorge Méndez. Siempre hace que sude la gota gorda hasta poner a punto cada músculo. Y siempre tiene que agradecérselo luego. Seguro que esta no va a ser una excepción. Un siglo y unos días Otra que tiene motivos de celebración es Concepción Línea Vieitez, que el pasado día 4 sopló cien velas rodeada de medio centenar de familiares, algunos llegados desde puntos tan lejanos como Holanda o EE UU. La ocasión lo merecía. Concepción vive en la residencia Bellavista de Nigrán, así es que la merendola la organizaron en el Val Miñor, Pazo de Mendoza para más señas. Seguro que el regalo que más agradeció fue el cartel que confeccionó uno de sus siete biznietos con la dedicatoria y las firmas de su hijo Antonio, sus cinco nietos y sus respectivas parejas. Ciertamente, un día feliz.