La Mirilla La Policía Local de Vigo concedió su Salacot de Honor a los madrileños por el 11-M
03 dic 2004 . Actualizado a las 06:00 h.Alrededor de 200 policías locales de Vigo, así como políticos, abogados y profesores, celebraron ayer la Comida de Confraternidad anual, en el restaurante Botón de Ancla del recinto ferial de Cotogrande. La comida estuvo presidida por la alcaldesa de Vigo, Corina Porro, quien recibió a su llegada un ramo de flores, entregado por el encargado de relaciones con los medios de comunicación, Ricardo Méndez, Boli. El agapé comenzó tras un breve discurso del jefe de la policía local, José Antonio Sotelo. El Salacot de Honor es un premio que concede la plantilla del 092 a aquellas personas que destacaron por su colaboración y solidaridad ciudadana para lograr el bienestar general. Este año, la policía local ha entregado al pueblo de Madrid este galardón en reconocimiento por su valerosa actuación durante los atentados del 11-M. El premio lo ha recogido el inspector de la policía local de Madrid, Julián Muñoz Alcalá, y el subinspector Ángel Rabadán Ruiz. Los agentes agradecieron, en nombre del alcalde de Madrid, Ruíz Gallardón, este premio a los ciudadanos. Entre los asistentes estaba el concejal Manoel Soto, galardonado con el Salacot en la anterior edicción de esta comida. La policía local también concedió unas placas conmemorativas a siete agentes jubilados, entre ellos el cabo italiano Adamo Zolla Vallero Tonda. Los otros galardonados por sus años de servicio son Avelino Naval López, Luis Armas García, Amador Lerma Contonente, Enrique Martínez Otero, Jesús Valladares Cortizo y Ángel Raúl Pérez Bouza. También asistieron los 29 funcionarios de nuevo ingreso en el 092, quienes juraron la Constitución el día anterior en una ceremonia solemne que se ha vuelto a recuperar. La policía local tuvo momentos de emocionado recuerdo para Enrique Fernández López, un agente fallecido por enfermedad. Entre los asistentes estaba el concejal de Seguridad, Antonio Coello, así como el ex concejal y profesor universitario de Derecho, Jacinto Lareo. También se encontraban juristas como Carlos Borrás, hijo, o antiguos mandos del Cuerpo Nacional de Policía. La nota característica la dieron dos violinistas rumanos que descubrió en la calle Príncipe el relaciones públicas de la policía local y que contrató para el homenaje del Cabo Adamo. Tras el éxito de sus nostálgicas composiciones eslavas, los músicos han vuelto a repetir. Esta vez, acompañaron la entrada de los agentes jubilados.