CONTRAPUNTO
23 nov 2004 . Actualizado a las 06:00 h.SUELE AFIRMARSE que la política procura extraños compañeros de cama. Algo similar ocurre con las promesas de grandes obras, las cuales están en función de la ubicación en el gobierno o en la oposición de quien las formula. Así, si el gran defensor del trayecto por Cerdedo del AVE Vigo-Ourense era, en tiempos del ministro Cascos, el PSOE; ahora, cuando es éste partido el que nos gobierna, es el PP el máximo enemigo del trazado por la vera del Miño. Una conclusión aparente es que el gran coco tiene forma de ministro de Fomento, llámese Paco o Magdalena. Parece que sólo ellos son los responsables de convertir las espectativas generadas en humo y que la gran virtud de nuestros políticos cercanos es girar en función del viento que sople desde Madrid. Sólo que en este caso, lo que se propugna cuando se está en la leal oposición resulta lo más coherente. ¿Será que el poder nubla la razón?