Los delincuentes entraron a través de la torre de la iglesia subiendo por unos andamios Los desperfectos y los efectos sustraídos están valorados en más de 3.000 euros
22 oct 2004 . Actualizado a las 07:00 h.Unos delincuentes robaron durante la madrugada de ayer los cepillos de la concatedral de Santa María y se llevaron también dos medallas de oro, causando importantes destrozos en el interior del templo. Cuando el párroco Moisés Alonso entró ayer por la mañana en la iglesia se encontró el recinto totalmente revuelto y los cepillos forzados. Los lugares donde se depositan las limosnas fueron violentados con una pala de las que se utilizan para las obras de construcción. Esta pala apareció ayer colgada de uno de los cepillos, haciendo palanca. Vino y bombones En el suelo del templo, cerca de la puerta principal, se podía contemplar una botella de vino vacía y hecha añicos. En el altar los ladrones abandonaron el envase de una caja roja de bombones Nestlé. Los delincuentes cogieron esta caja de uno de los cajones de la sacristía y tras comerse los bombones dejaron los restos en el suelo. Todos los cajones de la sacristía aparecieron desordenados y revueltos. Los delincuentes estuvieron buscando objetos de valor y sólo encontraron, además del dinero de los cepillos, dos medallas de oro. El sacerdote estimó que en los cepillos podía haber unos cien euros y que los destrozos podrían superar los 3.000. Todos los bienes de la iglesia están asegurados. Los daños fueron especialmente visibles en la puerta de madera maciza y reforzada que separa la sacristía de la nave del templo. Los intrusos utilizaron barras de hierro y otros instrumentos para violentar la puerta y penetrar en el interior de la sacristía. Según Moisés Alonso, los ladrones accedieron al interior del templo escalando por los andamios que rodean la iglesia. Estos andamios están colocados porque una constructora está llevando a cabo la reparación de los tejados desde hace cuatro meses. Esta obra está financiada por la dirección de Patrimonio Histórico de la Xunta. Gracias a los andamios los ladrones pudieron entrar en la torre y desde allí bajar al interior del templo. Para no llamar la atención desde el exterior no encendieron las luces y utilizaron las velas que iluminan al Santísimo. La cera de las velas se derramó impregnando la gran alfombra que está en el altar. Junto a las manchas se hallaba uno de los depósitos de limosnas que habían intentado forzar. El párroco dijo que desde que empezaron las obras de reforma proceden a retirar el Santísimo por la noche y que procuran vaciar con frecuencia los depósitos de limosnas. Ayer por la mañana el sacerdote tuvo que suspender las misas previstas. Moisés Alonso no pudo presentar la denuncia por la mañana por la cantidad de personas que estaban en la cola, así que tuvo que intentar desplazarse de nuevo por la tarde a la comisaría. No es la primera vez que los ladrones entran en al iglesia concatedral. Según su párroco, todos los años tienen algún incidente. En otras ocasiones los ladrones han llegado a ocultarse en el interior de los confesionarios.