La Mirilla
19 oct 2004 . Actualizado a las 07:00 h.Con esa máxima como telón de fondo la Fundación Vigueses Distinguidos ha decidido ponerse manos a la obra. Algunos de sus miembros más inquietos llevan tiempo madurando la idea de hacer ciudad más allá de unos cuantos titulares de prensa aprovechando que la Reconquista pasa por el Lagares. O, traducido al lenguaje de diario, que los méritos que una vez les reconoció el Concello no se queden en una mera fotografía para la historia. Vamos que quieren arrimar el hombro de forma constructiva, aportando ideas, sugerencias, iniciativas... Es su manera de tender puentes con los poderes públicos, que son los que tienen por el mango la sartén de las decisiones. Supongo que en el Concello, donde tienen concertada una cita inminente, les recibirán con los brazos abiertos. Y es que nadie mejor que un colectivo tan heterogéneo y cualificado en sus respectivos saberes para aportar granos de arena. Porque en la abultada nómina de Vigueses Distinguidos encontramos, entre otros, los nombres de Javier Riera, Antía Cal, Domingo Docampo, José Cerviño, Chano Piñeiro, Chus Lago, Illa Couto, Manuel Fernández de Sousa, Elvira Ladín, Juan Manuel López Chaves, Sor Milagros, Luis Espada... Precisamente éste último, a la sazón presidente de la Fundación ha sido uno de los impulsores de la iniciativa, junto al cronista de la ciudad, Lalo Vázquez Gil, y otros directivos. Pues si yo fuera la usufructuaria del despacho principal de la primera planta del Concello que, obviamente, no lo soy, abriría bien los oídos. Máxime si la tarjeta de presentación de los que llegan con la alforja cargada de ideas dice que van en son de paz, para colaborar, no para criticar. Dicho queda. Y sigo con distinguidos. En este caso del otro lado de la ría, Tirán para ser exactos. El caso es que el Conseill de la Societé Botanique de Francia ha concedido su medalla a Santiago Castroviejo. El citado organismo, que este año cumple su 150 aniversario, creó la distinción para premiar la destacada carrera profesional de un botánico. No se concede por un descubrimiento o trabajo concreto (que también habría donde elegir en el caso de Castroviejo), sino a toda una carrera. En el acto de entrega de la medalla, que tuvo lugar el pasado día 15, André Charpín, presidente de la sociedad, subrayó algunos de los méritos del premiado. Por ejemplo, destacó su extensa labor investigadora en la flora tropical, junto a su tarea como coordinador general de Flora iberica . No sé si los presentes sabrían colocar O Morrazo en el mapa, pero Charpín también mencionó la península (del Morrazo, digo) para aplaudir el estudio que sobre la flora y la vegetación en la zona hizo Castroviejo en 1972 y que presentó como tesis doctoral. Pues enhorabuena. Tal vez un día sea igual de profeta por estos pagos. Amén. Supongo que eso será lo que reciban este mediodía los jugadores del Celta. Porque no creo que Horacio Gómez les haya invitado a comer para festejar nada. O si. Sobre estrategias no hay nada escrito.