En directo | Gastronomía en las Fiestas del Cristo El festejo de O Porriño repartió 12.000 raciones del popular plato, de las cuales 1.500 se consumieron de madrugada entre los ávidos noctámbulos de la villa
03 oct 2004 . Actualizado a las 07:00 h.A fuego lento, con cariño. Así lleva 41 años elaborando los callos Alejandro Alonso, cocinero de Coren. Pero no está solo, ayer le ayudaron otros 20 cocineros y pinches de su empresa y otras 35 personas de la asociación Arela se encargaron del servicio. La preparación de 15.000 raciones (de las que se comieron 12.000) comenzó a las tres y cuarto de la madrugada, con calma. Pero los estómagos de cientos de noctámbulos impacientes rugían tras los whiskíes. Por eso durante la madrugada se despacharon ya 1.500 cazuelitas y a las diez menos cuarto de la mañana las colas eran impresionantes. Los asequibles precios animaban a la desgustación. Para abrir el apetito El aparcamiento del Lidl era él único sitio donde se podía estacionar con comodidad. La fiesta se desplazó este año a la praza de San Sebastián y el alcalde cree que ha sido un acierto. Aunque fueron mayoría los que trasnocharon otros prefirieron madrugar para abrir el apetito, como Horacio Barros, del Club Cicilista Spol. Barros fue el organizador de la marcha ciclista, en la que participaron 375 pedaleadores de todas las edades. Desde niños a mayores de 77 años e incluso familias enteras de ocho miembros. Los esforzados deportistas recorrieron catorce kilómetros entre el centro de la villa, Torneiros, Pontellas, Mosende, otra vez Pontellas y vuelta al origen. Al final todo el mundo se quería llevar una camiseta de recuerdo y después del evento, a reponerse del esfuerzo con unos callos. La leyenda difundida por el anterior alcalde de que los callos de O Porriño eran afrodisiacos puesto que tenían un ingrediente secreto de Thailandia ha sido una de las mejores estrategias de marketing de todos los tiempos. La verdad es que llevan las mismas especias que todos los demás. El actual regidor, Raúl Francés, estaba muy contento por la afluencia de visitantas de otros ayuntamientos y expresó su agradecimiento a la gente por su buen comportamiento cívico. El pregón corrió a cargo del ex futbolista Pinín que animó a porriñeses y foráneos a ponerse las botas y acabó su discurso parafraseando al Che: Hasta la victoria, siempre.