CONTRASTES
02 oct 2004 . Actualizado a las 07:00 h.CASI un milagro: una institución dedicada al manejo de dinero presta atención a la poesía. En otras palabras, Caixa Galicia nos anuncia, en el aula de su precioso edificio de la calle Policarpo Sanz, unas «Tardes de poesía», en las que poetas más o menos conocidos y meros aficionados, así como recitadores y actores en cierne tendrán tribuna para decir sus propios versos o interpretar los ajenos. Advierte el programa, además, que se permitirá la intervención del público, con lo que cabe esperar que se animen espontáneos. Vamos, que en local mimado y recoleto, de espléndida amplificación y buena acústica, se va a hacer algo así como en esos tinglados de feria medieval donde la antigua farse embobaba a propios y caminantes, que tal, más o menos, dice el olvidado Benavente en el prólogo de una de sus obras más hermosas. Por supuesto que se lee muy poco en general, y que la poesía es la cenicienta de los géneros literarios. Tanto, que que hay librerías que no la admiten ni siquiera en depósito, porque ocupa espacio en los anaqueles y al fin no se vende. De manera que abrirle esta puerta popular, añadida a la mayor y solemne del premio Esquío de la misma entidad, que ya tienen paralelo, y bien dotado económicamente, en el Martín Códax de Caixanova, es toda una fiesta para los cuatro románticos tontos que aún quedamos por el mundo, y que suscribimos aquella sutilísima afirmación de Jean Cocteau: «Yo sé que la poesía es necesaria.Lo que no he conseguido saber es para qué». Y el mismo escritor francés añadía que los poetas son unos grandes mentirosos que siempre dicen la verdad. Uno no puede olvidar que José Hierro, hoy tema de bachillerato, allá por 1953 le dedicaba a este soñador incorregible su primer libro y decía, además de nuestro nombre: «Con deseos de conocer a un ser excepcional que lee poesía». Pues ya ven: una entidad tan seria como la citada cede su casa a soñadores que quieren leer poesía y darse a conocer como poetas. Algo está cambiando, para mejor, claro es, entre nosotros.