A pagar

CRISTINA LOSADA

VIGO

ANTÍPODAS | O |

28 ago 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

EN Singapur, en Oslo, quizá en Munich, pero no he podido comprobarlo, y en Londres, que es el caso más conocido, los automovilistas que acceden al centro de la ciudad deben pagar un peaje. Se trata de grandes ciudades con varios millones de habitantes y que padecían gravísimos problemas de tráfico. El pago, que asciende a cinco libras en la capital británica, parece que ha ejercido allí el efecto disuasorio deseado. No obstante, hay quienes no se resignan y hasta tienen una web bajo el sugestivo lema: "Beat London Congestion Charge", o sea, cómo evitar el peaje, dicho en libre traducción, en la cual se dan consejos para conseguirlo. Hasta ahí, el mundo mundial. Ahora viene el gobierno español y anuncia que implantará ese modelo en todas las urbes de más de cien mil habitantes, entre ellas, ésta que nos acoge. Eso, sin haberlo probado antes en ningún sitio, que es lo que hicieron, más prudentes, los ingleses. Si la innovación da resultado, se dijeron esas gentes pragmáticas, la extendemos y si no, a otra cosa mariposa. Pero aquí hay una tendencia dogmática, especialmente marcada en quienes se creen, tal vez por sobrevaloración de su ideología, en posesión innata de la razón, y no les hacen falta experimentos ni puñetas. El Espíritu Santo los iluminó y hala, a imponer la norma que se les ha ocurrido urbi et orbe. La idea del peaje no es mala, pero se malea si se aplica tan ampliamente, sin mejoras en el transporte colectivo y sin rebajar otros impuestos. Máxime cuando ya se sabe lo que pasa con el dinero público. Una vez que se recauda, se gasta con alegría, es decir, también en chorradas. Casi es de desear que ésta sea una ocurrencia más de las que producen los calores del verano en las meninges de algunos políticos