La Xunta se tiró una década con unas instalaciones inactivas en Bouzas, las del canal de experiencias pesqueras. El edificio se terminó en 1993 pero no se utilizó hasta 2003, cuando se reconvirtió en Centro Tecnológico del Mar (CETMAR). Nada tenía que ver una cosa con la otra. El inmueble (que contó con un presupuesto de arranque de 500 millones de pesetas para su puesta a punto) estuvo vacío a la espera de la maquinaria que figuraba en una maqueta expuesta en la World Fishing Exhibition. Expertos como López Capont ya habían advertido en su momento de que el canal no iba a servir para analizar los problemas de la flota mediante la adaptación de determinados buques a las aguas, porque lo preferible es hacer esos trabajos en el propio medio. El nuevo centro que ocupó su lugar se dedica ahora a la investigación científica en el campo de los recursos marinos. Antes lo habían solicitado todo tipo de organismos, como la Universidad de Vigo. Según confesión de la Xunta en el Parlamento, ningún país del mundo se llegó a interesar nunca por el canal de experiencias pesqueras de Vigo. Se hundió antes de su botadura.