Reportaje | Infraestructuras portuarias Alberto Durán, que aglutina el 80% de los servicios a los cruceros que visitan Vigo, ironiza con la posibilidadd de fondear los buques y trasladar a los turistas en barcazas
27 ago 2004 . Actualizado a las 07:00 h.Alberto Durán, gerente de la empresa que presta los servicios al 80% de los trasatlánticos que visitan Vigo, hace quiebros al español con muchos términos en inglés, que es el idioma que manda a lo largo y ancho de los mares. Pero lo que quiere decir Durán está más que claro: El porvenir de la ciudad en términos de buques de crucero requiere la construcción de un nuevo muelle de atraque, «sin ánimo de asustar o de alarmar a nadie, es simplemente una realidad». Cada vez que coinciden en el muelle dos o más naves de este tipo, que pueden llegar a medir hasta 350 metros de eslora, como el Queen Mary 2 , que volverá el próximo 19 de octubre, la terminal se queda pequeña, ya que dispone de 500 metros lineales de atraque. Sin pensar en quién o qué es el culpable del error de planificación del crecimiento de la demanda portuaria, los consignatarios que dan servicio a las empresas armadores de los cruceros, piensan que el puerto es ahora más que nunca un esclavo de la ausencia de un espigón de hormigón o una infraestructura flotante de menor envergadura, que sirva como zona para que amarren estos barcos y los pasajeros puedan acceder a la ciudad y gastarse el dinero que, de promedio, se sitúa en unos 100 euros por cabeza en los comercios de la zona, al margen de otros servicios complementarios, como la contratación de taxis o autobuses o guías turisticas para acercase a otros municipos limítrofes. El gerente de Viajes Durán, una firma con más de cien años de implantación, ironiza con la idea de que los buques de pasaje, en el caso de las fatales coincidencias de tres naves, fondeen en medio de la Ría, y desde allí los viajeros serían transportados en embarcaciones hasta el puerto. Al menos, cambiaría la rutina actual. Aunque la solución erá más penosa que la actual, que es enviar a algunos de estos trasatlánticos al muelle del Comercio o, incluso como se está planteando la Autoridad Portuaria, al muelle de transbordadores de Bouzas, donde se embarcan al año cerca de medio millón de coches fabricados en el centro de producción vigués de la multinacional gala PSA Peugeot Citroën. «Esos trasatlánticos no volverían más», sentencia Durán. Palabra de capitán Con todo, su ironía tiene dos puntos en los que anclarse. Primero, que se realiaa en otras zonas que tocan estos mismos buques, aunque claro se trata de playas en las que este tipo desembarco es el único posible. Y segundo, que a modo de risa, algunos capitanes de estas grandes naves ya han inquirido a Alberto Durán si, tal y como están las cosas, ese tipo de transporte se hará en los próximos meses. Así las cosas, mientras la risa escala por los cuerpos de los capitanes, el empresario ve que si no se hace algo a medio plazo y en serio, el naufragio de este negocio se acerca cada vez más. Leixoes se abraza a esta posibilidad.