IN VICUS | O |
20 ago 2004 . Actualizado a las 07:00 h.HEMOS tenido suerte. Aunque la mayoría de nosotros, no hacemos más que elevar la vista al cielo y alzar el puño en ademán de protesta por semejante ola de lluvia y viento otoñal, lo cierto es que debemos de estar agradecidos. Hay que recordar que, no hace ni tres semanas que nuestros políticos nos advertían sobre la seria posibilidad de tener que empezar a hacer cortes de agua dado el bajo nivel que tenían los embalses que nos abastecen. Ahora podemos congratularnos de que, aunque no podamos ir a la playa a tomar el sol o, simplemente, dar un paseo sin que nos caiga encima una tromba de agua sí podremos ducharnos cuantas veces queramos. Eso está bien. Pero, superada la crisis y ya que hemos sido seriamente advertidos del problema debemos ponernos a trabajar para solucionarlo. Los embalses del área metropolitana de Vigo son insuficientes, por tamaño y cantidad, para garantizar un suministro adecuado caso de producirse períodos de sequía. No es una cuestión reciente derivada del incontrolado crecimiento demográfico, la deficiente planificación urbanística y la nula previsión de infraestructuras. Ya nuestros abuelos y bisabuelos tuvieron que enfrentarse a largos períodos de restricciones desde comienzos del siglo XIX y, su incapacidad para lograr un buen abastecimiento la hemos heredado nosotros siguiendo la vieja tradición latina de improvisar en el último momento. Ahora nos encontramos con que, aunque abundan los manantiales no ocurre lo mismo con los ríos por lo que, construir un embalse requerirá algo más que una previsión financiera. Sabemos por dónde empezar: hay que encontrar alguien capacitado para emprender una tarea tan compleja. No es fácil. Pero... no queda otra.