Danza ancestral en la parroquia de Hío

Alberto Pequeño CANGAS

VIGO

16 ago 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

Ni siquiera la historia se acuerda de su pasado. La pequeña parroquia de Hío vivió ayer su habitual danza de San Roque que, como cada año, atrajo a vecinos y curiosos a una fiesta cuyos inicios son desconocidos. Aunque nadie es capaz de recordarlo, Eduardo Otero, el más veterano y guía de esta danza, comenta que sus inicios se deben a los tiempos en que la lepra atacaba a sus habitantes, y las peticiones que estos le hacían a San Roque para intentar curarse. En todo caso, comenta que lleva 30 años dirigiendo esta danza, y que es muy bonito seguir conservando una tradición en la que tanto su abuelo y su visabuelo participaron. Además del baile inicial que abre esta danza de San Roque y el que lo cierra, durante la procesión del santo, los 16 hombres vestidos de damas y galanes, intercalaron paradas y movimientos, y aguantaron la llovizna inicial y el calor final. No hubo caras nuevas entre los veteranos galanes, entre los que se encontraba Antonio Lemos con 13 años consecutivos acudiendo a la cita. Entre los que se vistieron de damas hubo dos caras nuevas además de jóvenes. Estos dos niños, de nueve y trece años de edad se convierten en una esperanza para seguir una tradición, en la que antes se participaba por promesa y ahora se participa por tradición. Los galanes, con pantalones y camisas blancas, corbata verde y chaqueta y gorro oscuros, rodeaban durante la procesión a los que representaban el papel de damas, con vestimenta verde, y juntos abrían camino al santo, trasportado por hombres del lugar. La danza, que se desarrolla mantiene la misma estructura de cada año, sirve para no perder una tradición de la que los habitantes de Hío y alrededores se sienten muy orgullosos, y que además, aporta un cierto encanto al lugar. Después de un año de preparación y ensayos, y tras vestirse para la ocasión, los mozos que se prestan para esta danza ancestral recibieron una cálida ovación de los pocos que se quedaron hasta el final. Un vecino de la zona, Carlos González, confesó que este evento tiene mucho calado entre los vecinos de Hío. Por ello, la ilusión que se ha puesto en esta representación se repetirá año tras año en el lugar.