Cincuenta minutos

| YASHMINA SHAWKI |

VIGO

IN VICUS

10 ago 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

LUNES nueve de agosto, siete y diez de la tarde, parada obligada en el primer semáforo de entrada a la Avenida de Madrid. Pese a los espesos nubarrones que cubrían el cielo y los chaparrones que poco antes habían lavado la ciudad, nada hacía presagiar el tremendo atasco que se avecinaba. Siendo hora punta de regreso de los trabajadores provenientes de Porriño el volumen del tráfico era intenso. Nada fuera de lo habitual hasta superar la barrera psicológica que los sufridos conductores asociamos al Centro Comercial de Alcampo por dejar atrás la desviación de la vía de servicio y sus interminables colas de vehículos retenidos. Como consecuencia de un colapso imprevisto en la Plaza de España los vehículos que avanzamos tras cambiar el disco del tercer semáforo nos encontramos con una hilera de coches detenidos cuyo fin no podía atisbarse desde nuestra posición. Un camión volquete, cuya presencia en dicha Avenida es más que discutible al existir una vía de servicio, y decenas de conductores en sus turismos de todas las marcas y colores permanecimos parados y con cara de desesperación durante más de cincuenta minutos antes de averiguar qué era lo que retenía nuestra marcha. El cordón policial dispuesto a la entrada de la Plaza de España por el cual se impedía el acceso de uno de los tres carriles hizo imposible el avance para aquellos ciudadanos que cometimos el terrible e imperdonable error de coger la vía de comunicación más directa y, teóricamente, más rápida para acceder a Vigo. Nadie discute que toda medida de disuasión, prevención y seguridad es poca en los tiempos que corren, sin embargo, serían de agradecer formas de actuar menos llamativas y molestas.