IN VICUS | O |
23 jul 2004 . Actualizado a las 07:00 h.Pocos son los que saben que el terreno que, actualmente ocupa la Alameda de Vigo, en tiempos estuvo bañado por las aguas del mar y fue objeto de un terrible conflicto entre los diferentes grupos sociales de la época. Encerrada bajo los límites de la muralla, la ciudad precisaba ampliar su superficie para dar cabida, no sólo a la creciente población que acudía a ella atraída por las posibilidades de trabajo sino a las industrias que se querían asentar en su área de influencia. No sin superar muchas dificultades la ciudad logró los fondos necesarios para fomentar el crecimiento de la urbe desde el perímetro de la muralla medieval hacia el este, sentando las bases de lo que hoy es el Arenal. De los terrenos ganados al mar, la superficie de Alameda era el más goloso para la poderosa burguesía empresarial que aspiraba a construir edificios "nobles" en ella. Pese a los proyectos y a las "presiones" que los promotores ejercieron en Madrid, la Corporación Municipal de 1876 atendió las peticiones de los vecinos ordenando su calificación como paseo público. Hoy, haciendo caso omiso a la historia, volvemos a repetir los errores del pasado con un enfrentamiento sobre otro terreno: A Laxe. Y es que, con el derribo del viejo edificio de Sanidad Exterior se ha puesto de manifiesto la belleza del paisaje marítimo que se despliega más allá del muelle de transatlánticos y lo absurdo que sería construir allí un centro comercial. Los vigueses sabemos que nada mejor para cumplir la promesa de "Abrir Vigo al Mar" que dejar esa zona cubierta de jardines. Sólo resta saber qué hacer para que, hipotecado el futuro del terreno, se puede ceder a la ciudad sin arruinar al Consorcio.