Reportaje | Caos en la red de autobuses Los vigueses tuvieron que esperar ayer hasta dos horas para subirse a su bus, en una jornada de aglomeraciones en la que quienes más sufrieron fueron los vecinos del extrarradio
05 jul 2004 . Actualizado a las 07:00 h.?ervicios mínimos, temperatura máxima y paciencia escasa. La combinación, cuando se produce al pie de una parada de autobús, es explosiva. Prueba de ello es el día de huelga que ayer sufrieron los vigueses, que se vieron obligados a esperar durante horas para recorrer un camino que normalmente cubren en minutos. La Voz quiso hacer la prueba, y se marcó como reto salvar en autobús la distancia que separa García Barbón de plaza de América. La prueba reclamó más sudor que un entrenamiento del Celta y una paciencia sólo cultivada por quien surca a diario en autobús los atascos de Vigo. El experimento comenzó a las 13.00 horas en García Barbón. Sesenta minutos después apareció el primer autobús, un abarrotado circular 5, que más que un transporte público parecía una tortura china. Por el camino se habían quedado una decena de aspirantes a pasajeros, que hastiados de esperar pagaron a los taxis el peaje de la huelga de Vitrasa. Para otros, la paciencia se convirtió en ira: «Esto no es una huelga, es una estafa. Si no van a pasar que informen y no salimos de casa, pero esto es una vergüenza», aseguraba una soliviantada vecina de Saiáns, que aguardó dos horas en la parada sin que pasase el bús de su parroquia. Los del centro tuvieron más suerte, y en apenas dos horas pudieron completar el trayecto entre García Barbón y una plaza América que ayer parecía más americana que viguesa.