Denuncian una cama ruidosa

La Voz

VIGO

Las anécdotas protagonizadas por la policía viguesa son de lo más curiosas y variadas. Su actuación consiguió salvar a más de uno de una situación complicada. A continuación se destacan algunas de ellas: Confunden el ruido de una cama con el de una obra . Un vecino denunció que en el piso superior estaban en obras y martilleaban todas las noches de forma violenta, lo que le provocaba sucesivos desvelos. Las pesquisas aclararon que, al contrario de lo que el denunciante pensaba, el ruido no procedía de obra alguna, sino de una cama muy ruidosa sobre la que una joven pareja ponía excesivo empeño. La policía le aconsejó cambiar de lecho. . Tras dar positivo en un control de alcoholemia, un ciudadano vigués explicó a los agentes que sólo había bebido una botella de licor café, algo que hacía habitualmente sin que le pasara nada. El conductor adujo que si en esta ocasión le había sentado mal tenía que ser porque la bebida se encontraba en mal estado y tendría que denunciar al propietario del bar. Huelga explicar la cara del policía y el empeño que tuvo que poner en el asunto para persuadir al implicado de que no adoptase tal medida. Un antiguo gaiteiro presume de capacidad pulmonar y no se cree el resultado. En otra ocasión el control de alcoholemia efectuado a un conductor dio como resultado 1,40. Al conocer la cifra el afectado respondió de inmediato que el aparato tenía que estar estropeado. La razón no era ni más ni menos que de joven había sido gaiteiro y por tanto tenía más capacidad pulmonar de la que aparecía en el dichoso aparato. Uno de los casos que más han llamado la atención a los agentes locales es el de un hombre que apareció en la cabina del camión de la limpieza. Las fuerzas de seguridad recibieron una llamada de los trabajadores alertando del hallazgo de una persona desnuda que tiritaba sin cesar. Cual no sería su sorpresa cuando al iniciar el interrogatorio descubren que se trataba de un asunto de amorios. El hombre en cuestión había escapado de un dormitorio por la ventana al aparecer el marido de la mujer con la que compartía cama. El camión de la limpieza se cruzó en su intrépida fuga y no tuvo mejor ocurrencia que utilizarlo como refugio. Descubierto el enredo, la propia policía tuvo que rescatar sus pertenencias del interior de la vivienda.