Cuentos Municipales
15 may 2004 . Actualizado a las 07:00 h.ATARABUELO y tataranieto se reúnen en Queta Hilton, como llaman algunos funcionarios a la cafetería del Concello. Martín Códax , que políticamente cojea del lado izquierdo, y Cachamuíña, que siempre torea en política con la derecha, se van a despedir. Van a decirse adiós y a decírselo también a estos cuentos municipales. -Llevamos más de diez meses en la brega, desde que Chuco de Ningures empezó a difundir las crónicas de nuestras cuitas, y ya es hora de volver a los cuarteles de invierno -asevera Martín Códax- . -¡Mucho hemos vivido en este tiempo! ¡Cuántos cambios... y todo para que Vivo siga más o menos igual que hace tiempo y tiempo! Porque lo que se dice cambiar para bien, en materia de obras públicas, eso -dice Cachamuíña -, eso, mi querido tatarabuelo, me temo que no lo verán tus ojos. -Ni siquiera -replica Martín Códax- han sido capaces de mantener la ilusión de que se iba a aminorar, no digo ya a resolver, el problema de la doble fila. Como tantas y tantas veces en esta ciudad, fue una ilusión óptica... o una sugestión, que diría aquel inolvidable concejal de Tráfico del Bloque que no resolvía los problemas de circulación pero por lo menos nos hacía disfrutar con sus declaraciones. - Es que el tema del tráfico es muy difícil -replica su contertulio-. -Lo que ocurre es que las soluciones no pueden ser flor de un día, que valen para hoy y mañana se han ajado. Aunque lo cierto es que ahora las flores son el símbolo de un pedacito de Vigo -dice Martín Códax - , al menos de un pedacito que está por ahí por la Gran Vía. -Nos vamos, querido tatarabuelo -indica Cachamuíña -, cuando la ciudad tiene problemas por todas partes, presenta problemas por tierra, mar y aire. -Sobre todo por aire, si prospera el urbanismo que proyectan los tuyos en colaboración con los nacionalistas. ¡Si quieren convertir en un rascacielos hasta la mismísima cárcel! En tiempos no tan remotos -comenta Cachamuíña - , la otra cárcel, la de la calle del Príncipe, pasaba a ser un museo de arte contemporáneo. Ahora tienen afanes mucho más prácticos y más rentables. Otro pirulí al canto y se acabó. Los dos piensan que por el aire, además del urbanismo de alturas -que no de altura- que nos diseñan, tenemos las carencias de Peinador, ¡ahora que la comunidad autónoma puede pasar a tener alguna competencia en la administración de los aeropuertos! Revisando los problemas piensan en la desgracia que ha caído sobre el puerto, ahora con un Plan de Litoral que sus promotores no parecen capaces de sacar adelante para que el complejo portuario siga prosperando. Y los problemas por tierra...esos son tantos, convienen, que no vale ni hablar: desde el penoso estado de pavimentos y aceras hasta el caso del Casco Vello, siempre con promesas de regeneración inmediata y siempre envejeciendo. Siguen Martín Códax y su tataranieto Cachamuíña la discusión y no advierten que entran en el local, juntos y en plan compadreo , La Esperanza Rubia, El de la Triste Figura, El Principito Valiente y O Compañeiro ... es decir, todos los jefes de grupos municipales, encabezados por la jefa máxima. Les accompaña a la misma altura que ellos O León dos Valos, el portavoz popular, porque también tiene categoría de jefe: se le nota en los galones. Vienen a despedir a los dos relatores de estos cuentos. Todos dicen hermosas palabras, les desean lo mejor. - Aunque sean políticos -dice Martín Códax - , esta vez puede ser cierto su afecto... teniendo en cuenta que nos vamos para no volver.