¿Gratis?

La Voz

VIGO

ANTÍPODAS | O |

08 may 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

EN PONTEAREAS se había inventado el servicio de Internet gratuito. No es una novedad absoluta, pero el invento tiene su mérito, sobre todo, porque por un momento, esos generosos políticos nos hacen creer que estas cosas son gratis, cuando no es cierto. Quien las paga es el contribuyente en general, en lugar del usuario particular. Porque es evidente que hay una factura, que alguien tiene que apoquinarla, ese alguien es la Administración, y ésta paga con dinero del erario. Para más, al Ayuntamiento pontareano le han metido un multazo de órdago por hacer mal los trámites, que también irá a cuenta de las arcas. Creo que en su afán de modernidad -hay por aquí una tendencia irresistible a quemar etapas- querían crear un espacio wifi en la villa, es decir, que no hiciera falta conectar el ordenata a la clavija del teléfono. Igual me da; todo eso se paga, porque Internet no cae del cielo como el maná, aunque hay quienes creen que el dinero crece en los árboles, y que con sacudir los más frondosos ya hemos arreglado. Es posible que los ediles socialistas y nacionalistas promotores del invento -originado, parece, antes de su llegada- dijeran de buena fe que el servicio era gratis. Porque cuando el dinero sale de ese arcón que no es de nadie porque es de todos, al personal se le nubla la vista, y olvida fácilmente que eso ha salido del bolsillo de los ciudadanos y que son ellos los que pagan cuando el Estado paga. La denuncia sobre la irregularidad de la iniciativa partió de un cibercafé. No es de extrañar. ¿Qué pueden hacer esos negocios ante la competencia desleal de un Concello ofreciendo Internet «gratis»? Pues arruinarse e irse a engrosar, sus dueños y empleados, las filas del paro. Así suelen acabar estas historias de la falsa gratuidad.