De colas por la ciudad

VIGO

Reportaje | Los vigueses ponen a prueba su paciencia El organismo público que lidera el ranking de la espera ciudadana es el Ayuntamiento

17 abr 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

Nadie dudaría a estas alturas de la era de la comunicación si no fuera por el deficiente servicio que ofrece cualquier administración de la ciudad. Xunta, Concello, Tráfico, Hacienda, Sanidad, Juzgado, Universidad, lo de menos es el departamento cuando se trata de hacer cola; sin duda, el mejor método para conseguir nuevas amistades y zambullirse, pese a los adelantos, en una comunicación un tanto arcaica, el boca a boca. Si se unieran los metros de colas que forman los ciudadanos ante los servicios públicos y privados, tal vez sumarían la distancia desde el centro de Vigo al Meixoeiro. La mayor longitud le corresponde al Concello. En concreto, la ventanilla de recaudación voluntaria se lleva la palma, y ofrece con frecuencia varias vueltas alrededor de la lonja municipal. Le siguen las de las entidades bancarias, registro e información. En esta última siempre queda la posibilidad de mitigar la espera con la conversación de los funcionarios sobre cualquier tema de actualidad. En lo que se refiere a tumulto, el aeropuerto y la Universidad acaparan todo el protagonismo. La época digital no llegó todavía a las instancias administrativas universitarias y los periodos de matrícula se convierten en un auténtico caos. Según confirman numerosos usuarios, el mejor lugar para perder los nervios son las dependencias del aeropuerto de Peinador, también las más atractivas para los aficionados a protestas y reclamaciones. La afluencia de público en el edificio administrativo de la Xunta de Galicia en Vigo es muy desigual. Con frecuencia aparece repleto de público, bien en busca de información relacionada con la convocatoria de oposiciones o a la espera de identificaciones o registros. La sanidad tampoco permanece al margen de tan rudimentarias prácticas. En los centros de salud el periplo comienza en el momento de solicitar la cita previa. La atención telefónica y personal de forma simultánea provoca la acumulación de usuarios. Cuando, por fin, el paciente consigue llegar al vestíbulo de la consulta, la saturación pone a prueba su paciencia. En último caso, siempre queda la posibilidad de solicitar una receta de Tranxilium, para apaciguar el estado de ánimo. La oficina local de Tráfico, puesta en marcha en julio del pasado año, es otro ejemplo de saturación, pese a la rauda atención de los empleados. Las mayores colas se registran en la sala destinada a información de tasas y sanciones, así como en la dedicada a conductores y vehículos. En otro ámbito, el estadio de Balaídos se convierte por momentos en centro de todo tipo de concentraciones.