Origen

CRISTINA LOSADA

VIGO

ANTÍPODAS | O |

03 abr 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

Cuando un oriundo de una ciudad, provincia o territorio, accede a algún alto cargo, junto al contento natural que sienten los que lo conocen, nace una expectación: la de que su ascenso al éter del poder conlleve un mejor trato para el lugar de donde procede. Mejor trato siempre es respecto a otros, lo que a su vez significa privilegio. Hablando llanamente, se espera del oriundo que favorezca a su pueblo, en lugar de que mire por el interés general. Algo así acaba de ocurrir tras el pre-nombramiento de dos mujeres gallegas, una de ellas, radicada en Vigo, como ministras del próximo gobierno. Pero pasa siempre, y puede interpretarse como indicio de una ausencia: la de una relación más directa entre los ciudadanos y sus representantes políticos. A falta de ello, se confía en que funcione el vínculo del paisanaje, lo que es un retroceso, no sé si de un siglo o de dos. Nuestro sistema de representación es imperfecto e incluso malo, y algunos preferiríamos otro, pero no por eso vamos a pedirles a los paisanos que lleguen arriba que nos hagan favores. Ni perjuicios, claro. El origen no debe significar nada a efectos de la administración. Estaría bueno que un gobierno favoreciera más a unos lugares que a otros en razón del origen de sus miembros. Que haya ocurrido no quita que sea reprobable. Suena a antiguo, y hasta a derivación caciquil, que se reproche a los gallegos, o vigueses, que se olviden de su tierra cuando ocupan las poltronas. En puridad, no deben favorecerla, en el sentido de privilegiarla. Habrá que reprocharles que se olviden de los ciudadanos, da igual de donde. Si no, estamos en la lucha entre tribus por la caza. Ahí ganan los más fuertes. Y habrá tribus, las hay, que no quieren ni juntar las piezas ni que se repartan. closadafernandez@yahoo.es