La resurrección popular

La Voz

VIGO

Cuentos Municipales

24 mar 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

NTRE la militancia popular la designación de La Esperanza Rubia , alcaldesa por más señas, para aspirar a un puesto en el Senado en representación de la Comunidad Autónoma, ha sido como una inyección de moral. -Nos recuperamos, nos recuperamos a toda velocidad. Están poniendo a nuestra Esperanza donde se merece -dice Cachamuíña -. Y es como empezar de nuevo. - Empezar, ¿o ir camino de qué? -le replica su tatarabuelo y amigo, que no correligionario, Martín Códax, que como es bien sabido tira más hacia los socialistas-. Cuando llevaron a Juan Corral al Senado, en una situación semejante, la gente coincidió en que era para quitarle de en medio y darle un premio de consolación. O, si quieres llamarle de otra manera, una compensación. ¿No estaremos en la misma? -No compares, a la nuestra -dice Cachamuíña - ya no podrás llamarla La Esperanza Rubia, sino La Esperanza Cuajada , porque ya llega a las máximas cotas, a las más altas alturas políticas. Es la alcaldesa más hábil políticamente, más preparada desde el punto de vista político que hemos tenido en la democracia en Vigo. Entre tanto, también en el Concello, el Grupo Popular, después de unos días de modorra, de pasar malos ratos, de pesimismo, de ver la botella menos que medio vacía -y no por haberse bebido el resto- empiezan a verse otras caras. Varios concejales dan vivas a La Esperanza, naturalmente en su presencia, para que se entere. Y uno de los ediles, Como una Moto , que lleva la concejalía de Mobilidade e Seguridade, y ha conseguido que el tráfico vuelva a estar fatal, como estuvo en tiempos, aprovecha la circunstancia para dar una idea. Ideas, desde luego, no les faltan a estos corporativos, a juzgar por lo que hablan. Habrá que ver si los sobran hechos y no sólo nos obsequian palabras a tutiplén. -Para ser justos, hay que hacer algo semejante a lo que ha propuesto la consellera de Interior de la Generalitat. Ya sabes, alcaldesa: se trata de que las sanciones de tráfico sean proporcionales a la renta del infractor. Quedaríamos fenómeno, después de aquello de reducir las tasas de la basura para todos y no sólo para los pobres, como nos recomendaban tantos y tantos. -¡Menudo disgusto si la Policía Local no tiene puntería! -dice El Hallazg o, que es ese joven empresario y concejal responsable que lleva la llamada Xestión Municipal y tiene nombre de guerra-. Si se limitan a denunciar a pobres, ¡es que no nos llevamos una peseta a las arcas municipales! El edil que parece más despierto y sensato, Manel Catedrales , el ex-hombre de Cuíña y actual concejal de Servicios Xerais, encuentra el punto negro de la propuesta. - Me temo que nos pueden engañar de mala manera. Basta con que los mejor dotados económicamente, cada vez que sean sancionados, demuestren que el conductor del vehículo era un pobre, y entonces haya que poner sanciones pequeñas, ridículas. ¡Y es que algunos vigueses despiertos y un poco golfos se van a hartar de alquilar pobres para ahorrar dinero en las sanciones de tráfico! Empieza a meditar O Leon dos Valos, el responsable de Urbanismo, el responsable del Plan General. -Lo malo es que si empiezan a proliferar los pobres,¿por qué y para qué vamos a hacer las torres? ¿Por qué y para qué los rascacielos, si no habrá quien compre los pisos? Más vale olvidarse de la propuesta de Como una Moto y no agitar a los pobres.