Cien años formando ciudadanos

VIGO

ÓSCAR VÁZQUEZ

Vigueses distinguidos | Cluny El colegio fundado por las religiosas de san José trata de transmitir en sus aulas los valores del amor a la libertad, verdad, responsabilidad, justicia y solidaridad

24 mar 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

Un siglo educando a miles de viguesas y vigueses y transmitiendo una serie de valores que el centro considera básicos para la personalidad humana y cristiana: la libertad, verdad, justicia, solidaridad y responsabilidad. Ahora, en su centenario, el Ayuntamiento les va a imponer el galardón de Vigueses Distinguidos en reconocimiento a su vasta y profunda labor en la ciudad. Los valores humanos y cristianos constituyen el ideario de un centro que inició su andadura en 1904 de la mano de un grupo de religiosas. El colegio nació como de primera enseñanza e idiomas, puesto que la orden había sido fundada por la religiosa gala Ana María Javouhey y el francés era una prioridad. Traslados En 1905 el colegio se trasladó a la calle García Barbón. Allí se impartían clases de francés, música, pintura y manualidades. El centro contaba con 80 alumnas y ante el incremento progresivo se encomienda la construcción de un nuevo colegio a Antonio Cominges Tapias, uno de los los arquitectos más representativos de la arquitectura regionalista. De esta manera, Cominges construye el nuevo centro de Gran Vía, que se inaugura en 1931 con 250 alumnas. El colegio fue tradicionalmente de chicas hasta el año 1987 en que se produjo una adaptación a los nuevos tiempos y se admitió a alumnos. En 1989 el colegio se convirtió en un centro concertado. Tras años después comenzó la implantación de la Logse. Las necesidades de adaptación a los requisitos de esta ley y la imposibilidad de adecuarse a la legislación en las instalaciones de Gran Vía llevaron a pensar en un nuevo traslado para seguir ofreciendo una labor educativa de calidad. La venta del edificio de Gran Vía originó una cierta polémica en la ciudad. El cambio de ubicación a la actual sede de la Carretera Provincial se consumó el 9 de septiembre del año 2000. El colegio San José de Cluny es uno de los 378 que mantiene la congregación en todo el mundo. Debido a los orígenes de la fundadora, el país donde hay más colegios es Francia, con 46 centros. En España se cuentan 12, mientras que en Portugal son 24. La presencia en América, Asia y África está muy consolidada. La fundadora de la congregación San José de Cluny, Ana María Javouhey nació en 1779 y a los 28 años fundó una congregación con una misión de vanguardia en aquella época: la educación de los pueblos de color sometidos todavía a la colonización. Ana María Javouhey recorrió 45.000 kilómetros en barco por distintos países para llevar a cabo su labor educativa. Anticipándose a su tiempo la Madre Javouhey trabajó intensamente para la promoción humana y cristiana de la raza negra y apostó firmemente por un clero local. Así, gracias a ella se prepararon para el sacerdocio los tres primeros curas senegaleses ordenados en París en 1840. Desde el año 1817 esta monja había enviado a sus hijas espirituales por todo el mundo y Pió IX le concedió el título de «primera mujer misionera». Falleció en 1851. Niveles educativos Actualmente el centro de Vigo cuenta con seis unidades de educación infantil de tres a cinco años. Los niveles de tres y cuatro años están concertados. El centro tiene un patio de recreo para uso exclusivo infantil. En primaria disponen de doce aulas e instalaciones deportivas cubiertas: entre ellas gimnasio y pabellón polideportivo. Asimismo cuentan con biblioteca, aula de usos múltiples y aulas de informática. En el centro hay también los niveles de secundaria obligatoria y bachillerato y tienen en marcha numerosas actividades extraescolares y culturales. En secundaria disponen de ocho aulas con taller, biblioteca, laboratorios. Según señalan desde el centro, una de las peculiaridades del colegio es que «el alumno es protagonista de su propio desarrolllo. El centro busca la formación integral de la persona y el desarrollo de sus capacidaes psicomotrices, intelectuales y cognitivas. Esta formación busca un equilibrio entre la autonomía social, personal y la trascendencia religiosa». El centro señala que inculca el amor al trabajo bien hecho como medio de realización personal y forma de colaborar para transformar el mundo.