Reportaje | Un proyecto demasiado parecido Los autores de la base de datos sobre el Casco Vello aseguran que se utilizó su trabajo sin permiso para elaborar el plan especial de protección y reforma de este barrio
20 mar 2004 . Actualizado a las 06:00 h.?n el año 1999, tres arquitectos gallegos se embarcaron en un proyecto que tenía como objetivo catalogar e identificar los edificios en los que se forjó Vigo. Para ello decidieron analizar 313 de las más de 800 construcciones con las que cuenta el Casco Vello de la ciudad. Crearon una base de datos que ordenaba los edificios en un preciso índice de búsqueda. «Hicimos un documento de identidad, por así decirlo, para cada edificio». La idea era que esta base se convirtiese en la herramienta de trabajo de quienes en el futuro quisiesen plantear actuaciones de conservación y rehabilitación del Casco Vello. Por ello, su centro de estudios, la Escuela de Arquitectura Gallaecia, con sede en Vila Nova da Cerveira, firmó en junio de 1999 un convenio de colaboración con el Ayuntamiento, en el que se especificaba que estos tres arquitectos (Enrique Fernández, José González y Ricardo Morales) elaborararían como proyecto de fin de carrera la base de datos. Rubricado el acuerdo, se pusieron manos a la obra. Unos meses de trabajo después ya tenían en sus manos una completa base. Y entonces fue cuando se empezó a torcer todo: «Cuando se lo ofrecimos al Concello y al gerente de Urbanismo (Javier Rivas) nos dijeron que llegábamos tarde», relatan. Sorpresa La sorpresa vino dos meses más tarde, cuando cayeron en sus manos unas fichas sobre el Casco Vello que eran idénticas a las suyas. «Eran una copia. Nos habían robado la base de datos: ¡Incluso tenían las fotografías que habíamos hecho nosotros!». Descubierto el espionaje industrial, y tras averiguar que una de las personas con las que colaboraban en el Concello había filtrado los datos, presentaron una queja al entonces alcalde, Lois Castrillo. No hubo respuesta, pero un año más tarde se enteraron de que la empresa Consultora Gallega utilizaba su base para redactar el plan especial de reforma del Casco Vello. «Nos ofrecieron entrar en los créditos del plan. No quisimos. Nos sentimos orgullosos de que Consultora Gallega utilice nuestro trabajo e incluso saque las mismas conclusiones y proponga las mismas soluciones que nosotros, pero es robado», denuncian, antes de adelantar que el caso acabará en los tribunales.