CONTRAPUNTO
08 mar 2004 . Actualizado a las 06:00 h.VIGO crepita. El urbanismo da chasquidos como la leña en las grandes hogueras. La campaña electoral trata de tapar y aplazar las desconfianzas que enfrentan familias enteras en los tres principales partidos y que acabarán emergiendo antes o después dependiendo de los resultados del próximo domingo. Y mientras los políticos reiteran machaconamente las bondades de sus actuaciones, que realmente sólo dejan ver sus ansias de protagonismo, y el urbanismo obliga a encoger la nariz, el Celta hace que el aroma a fracaso se instale sobre la ciudad. Al borde del abismo, el proyecto del Celta demuestra haber tocado techo hace tiempo sin nadie en su directiva que supiese cambiar el ritmo. La plantilla envejece, los dirigentes se distraen con otras ocupaciones más rentables a las que han llegado desde la plataforma futbolera y la ciudad se sume en otro fracaso, aunque por lo menos éste sólo es deportivo.