Promesas para el esprint final

Alberto Magro VIGO

VIGO

KIKO DA SILVA

Análisis | Siete días para el cambio de presidente La primera semana de campaña deja en el aire el resultado de la provincia, donde la junta electoral ha prohibido actos del PP

06 mar 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

En el PP dicen que hay que votarle al candidato gallego, que para algo conoce el terruño. En el PSOE se decantan por un leonés, mientras comentan que al de Pontevedra se le notó poco la galleguidad en los últimos ocho años. Y en el Bloque también ofrecen producto autóctono, pero añadiéndole unas buenas dosis de lucha contra el centralismo aznarista. Cuando falta una semana para que Aznar recoja los bártulos y se apunte a la lista de presidentes en paro, la campaña está que arde. Y en Pontevedra las llamas calientan más que nunca. La culpa la tienen los siete escaños a los que la demografía ha reducido la representación de la provincia. Encuestas Si por primera vez en muchos años se cumplen los datos del CIS, el PP perdería el escaño que le quitaron a la provincia y se haría con cuatro, mientras el PSOE se quedaría con dos y el Bloque tendría una. Bien distinto es el escenario si se repiten los resultados de las municipales: en ese caso el PP se llevaría un duro varapalo y se quedaría con tres escaños, frente a los dos del PSOE y los dos que lograría el BNG. Prohibido inaugurar Más allá de las previsiones de los pitonisos sociológicos, la campaña se ha calentado al fuego de las cancelaciones de la junta electoral: en una semana al PP le han anulado dos. La primera dejó a Ana Pastor y a Fraga con las ganas de descubrir la placa de un centro de mayores de Bembrive. La segunda prohibición le rompió el ritmo al conselleiro de Medio Ambiente, que en una sola mañana fue capaz de estrenar una depuradora que llevaba un año funcionando (en Nigrán) y sufrir la cancelación de un acto en el que le daba la bendición a unos contenedores en Gondomar. Debates de segunda Y entre cancelaciones de espectáculo y encuestas de extraña factura, los ecos de la lucha de titanes que mantienen Zapatero y Rajoy llegaron a las provincias. Las Rías Baixas han tenido la oportunidad de asistir en los últimos días al único tipo de debate que acepta Rajoy: el que enfrenta a sus escuderos en provincias con los candidatos del resto de los partidos. Y, visto lo visto, es comprensible que Rajoy se niegue al cara a cara con ZP: en todos y cada uno de los debates celebrados, PSOE y BNG se han encargado de recordarle a los candidatos del PP asuntos tan espinosos como la gestión durante la catástrofe del Prestige , la participación en la guerra de Irak, la precariedad laboral o o la espectacular subida del precio de la vivienda. A modo de réplica, los representantes del PP han ofrecido datos de afiliación a la Seguridad Social, críticas a las diferencias regionales dentro del socialismo (hoy está Bono en Vigo) y apelaciones a Carod-Rovira y su apoyo al PSOE Y entre tanta trifulca nacional el debate localista se ha reducido a algunos coletazos de BNG y PSOE. Ambos partidos recuerdan a Rajoy que prometió eliminar el peaje de Rande, arreglar la autovía a O Porriño. También hay quien se pregunta por la salida sur ril o el desarrollo del aeropuerto. Las respuestas quizás lleguen en la semana que resta de campaña, unos días de promesas hasta que los ciudadanos dicten sentencia en la jornada del 14-M