Reportaje | Cantero, una profesión sin paro Las empresas del sector se rifan a la veintena de alumnos que cada año se titulan en el módulo de granito del Instituto Riberia do Louro (O Porriño)
02 mar 2004 . Actualizado a las 06:00 h.Las empresas del sector persiguen a los especialistas en el tratamiento de la piedra como si de cracks futbolísticos se tratara. Son las estrellas de la construcción, hasta el punto de que la de cantero es una de las contadas profesiones que no conoce el paro. Los recién titulados no necesitan confeccionar curriculos ni peregrinar por las oficinas de empleo; al contrario, los contados alumnos que salen en cada promoción, apenas una veintena, pueden permitirse el lujo de seleccionar entre la abultada oferta que les aguarda en el mercado laboral. Los sueldos de los primerizos rondan los 1.200 euros mensuales netos. Cuando ya adquieren una mínima experiencia muchas veces son ellos los que ponen el precio. Todo un lujo en los tiempos que corren. Es la ley de la oferta y la demanda. El panorama no puede ser más atractivo y, sin embargo, hay cursos en los que resulta difícil cubrir la matrícula. «A veces tenemos que buscar alumnos a lazo», ironiza Amador Ordóñez, coordinador de programas europeos del Instituto Ribeira do Louro de O Porriño, el único, junto con la escuela de Poio, que imparte en Galicia estudios sobre la piedra. Tan paradójica situación, sólo tiene una explicación a juicio de Amador Ordóñez. Y es que en España no se valora adecuadamente a los profesionales manuales. Universidad La mayoría de los padres quieren que sus hijos vayan a la universidad y, de no ser así, prefieren para ellos un trabajo de despacho o de oficina. El resultado es que los módulos de administración, informática o sanidad, entre otros, se encuentran saturados, mientras el del granito consigue llenarse a duras penas. No ocurre lo mismo en otros países de nuestro entorno, particularmente en el norte y el centro de Europa, donde ni los jóvenes ni sus familias le hacen ascos a las profesiones manuales. Mujeres Un referente de la gran ventaja nos llevan en este terreno, es el porcentaje de mujeres en las aulas. El número de tituladas en O Porriño apenas supera la docena en los nueve años de vida del centro, muy lejos de las cifras de otros países. Todas encontraron trabajo. «Algunas antes que sus compañeros ya que, para según qué tareas, son mejores que los chicos», afirma Amador Ordóñez. Añade que, pese a falsas ideas preconcebidas, el tratamiento del granito requieren más habilidad que fuerza, «ya que hoy las máquinas son las que hacen el trabajo duro». Resulta curioso que, pese a las reticencias con las que ingresan algunos alumnos, luego no sólo no se producen abandonos, sino que el porcetaje de aprobados es del 100%. Amador Ordóñez cree que se debe a que las clases son eminentemente prácticas. Intercambios El programa incluye, además, prácticas en empresas e intercambios de un mes con centros de terceros países. Precisamente estos días un grupo de estudiantes de Malta comparten con los porriñeses trabajos de restauración de las celosías de la Casa Consistorial y de la Fonte dos Caños. Es la devolución de la visita realizada en su día a la isla mediterránea. Además de intercambiar experiencias, es una forma de familiarizarse con las distintas calidades de la piedra. Por ejemplo, la que abunda en Malta es de origen calizo, mucho más más maleable que el granito, pero también más fragil y erosinable. Por ese motivo, las construcciones requieren un constante mantenimiento, lo que les convierte en grandes especialistas en restauración. Los porriñeses, por su parte, están más familiarizados con el granito, la piedra por excelencia en Galicia, lo que hace que estén más cualificados en preparar perpiaños, cortar, pulir o revestir. Lo saben bien los empresarios, por eso tratan de hacerse con sus servicios.