Los últimos coletazos del carnaval

La Voz LA VOZ | VIGO

VIGO

M. MORALEJO

Moaña puso ayer fin al carnaval con un espectacular y ruidoso desfile de murgas, comparsas, lloronas y espontáneos que acompañaron a la Sardiña hasta la explanada de la plaza. Miles de personas participaron en el entierro, que ocupó la PO-551 durante un par de horas. Unos lo hicieron como protagonistas, activamente. Otros, varios miles, se limitaron a contemplar y comentar el desfile. El entierro salió del Portal do Almacén pasadas las cinco de la tarde. Siguió por Ramón Cabanillas (PO-551) hasta la rotonda de Lestón para coger la calle Concepción Arenal hasta la plaza. Las murgas tenían un particular interés en estrenar la nueva y polémica rotonda para comprobar si era capaz de absorber el tráfico peatonal masivo. Mal que bien, el entierro giró los casi 180 grados necesarios para enfilar Concepción Arenal y siguió su curso con normalidad. Una vez concentrados allí todos los participantes, se lanzó al mar la sardina y se le prendió fuego. También Tui alargó hasta ayer el programa carnavalero. En este caso, al que enterraron fue al Bacallao . La numerosa y consternada comitiva, en la que participaron más de mil personas, salió de la plaza de San Fernando. Tras recorrer las principales calles de la ciudad, llegó al aparcamiento municipal, donde fue incinerado. En Vigo, el último coletazo festivo se vivió en Cabral, con un desfile de comparsas. Hubo premios para los mejores disfraces.