Un puzzle de mil piezas

La Voz

VIGO

Análisis | Pasado y presente del astillero Las sospechas sobre uno de los socios de la firma naval coinciden con la autorización del Estado para que por primera vez pueda repartir dividendos tras su privatización

24 feb 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

Hijos de J. Barreras, el mayor astillero privado de Galicia, fue reprivatizado el 9 de junio de 1998 por 750 millones de pesetas y 2.000 millones de deuda (renegociados en Caixavigo) a cargo del autodenominadao grupo Barreras (Albacora, Odiel y García Costas), además de directivos, como el actual presidente González Viñas (9%) o Julio Pedrosa, primer secretario del consejo y accionista. La operación fue diseñada por Caixanova. El documento de compra-venta con la SEPI señala que «no se repartirán dividendos en los cincos años siguientes a la fecha de venta», es decir, una etapa que finalizó el pasado 9 de junio del 2003. Precisamente cuando termina la tutela del Estado, surgen las sospechas en torno a uno de los socios, por cuanto sus ramificaciones financieras llevan en última instancia parte de la propiedad del astillero vigués a Luxemburgo, a manos de unas compañías que operan en paraísos fiscales. En la operación de privatización, según consta en el diario del Senado, se señala que Construcciones Freire, Vulcano, Rodman, Marpetrol y Pancresa, entraron en una primera selección de compradores, de la que se descabalgaron las dos últimas. Ferreras, presidente de turno de la SEPI, adjudicó Barreras a los actuales propietarios, que, en conjunto, llevan para Bilbao el 60% de la propiedad, gracias a Construcciones Navales Odiel y Albacora (aunque esto no explica por sí mismo que figure una bandera vasca en la sala del consejo y, sin embargo, no la viguesa). Los terrenos no productivos de Barreras siguen siendo de la SEPI.