La Mirilla
17 feb 2004 . Actualizado a las 06:00 h.Por si alguien tenía la menor duda, Chenoa lo proclama a las cuatro vientos en su último trabajo, que ayer presentó en Vigo en medio de un ataque de fiebre fanera (de fans). Allá donde va arrasa, y Vigo no fue una excepción. Nunca pensó esta diplomada en Educación Infantil que iba a tener una agenda tan apretada cuando se puso a las órdenes de Nina. Decididamente, esta paloma blanca , que es lo que significa Chenoa en lengua xioux, ha levantado definitivamente el vuelo. Va por el tercer disco y las ventas no parecen tener techo. De hecho, la máxima de los Reyes Católicos, aquella del tanto monta, les viene como anillo al dedo a Chenoa y Bisbal. Una y otro se salen de las listas. No sabemos si Chenoa aprovechó que firmaba discos en un centro comercial para incrementar su colección de zapatos, por los que siente debilidad. Aunque ahora me parece que está en la fase de las corbatas. Y hablando de debilidades, la cantante ha regalado al Instituto Balear de la Mujer su primer coche. La intención es subastarlo y destinar la recaudación a las mujeres maltratadas. Pues tiene razón, es mujer. Otras mujeres felices eran ayer las integrantes del Club Gamboa, que estrenaba sede. La presidenta, Poti Balboa, explicó que el traslado había sido posible gracias a la generosidad de un matrimonio, «que ha puesto a nuestra disposición este piso por un alquiler simbólico». Y lo que es, mejor, en plena milla de oro cultural de la ciudad. El obispo, José Diéguez, bendijo la nueva sede. Otros asistentes fueron Corina Porro, Carmen Bianchi o Luis Guede. La próxima cita en el calendario del Club será el Carnaval. Y el 1 de marzo retomarán las conferencias con una de Marisol Bueno. Felicidades por el traslado. Los genes han hecho bien su trabajo en el caso de Marilí Legísima, que acaba de inaugurar exposición en la Casa del Libro. El abogado Antonio Pérez y el pintor José Barreiro, fueron algunos de los que no se perdieron el lunes el acto de apertura. Marilí es sobrina de Carmen Rodríguez de Legísima, cuya influencia no ha trasladado a los lienzos. Ha optado por un camino de frescura y espontaneidad. Ángel Ilarri fue el descubridor de Carmen. Pintaba como pasatiempo y guardaba sus cuadros en casa. Eran puro arte. Fue sacarlos a la luz y dejar a todos pasmados. Su nombre figura hoy en todas las antologías de pintura gallega.