Lo que en justicia les corresponde

| YASHMINA SHAWKI |

VIGO

AL IGUAL que en otras profesiones, los médicos recién titulados con poca o limitada experiencia, o simplemente los que no han logrado acceder a una plaza fija, aceptan sustituciones o tareas eventuales tanto para ganarse la vida como para mantenerse en contacto con el paciente y seguir ejerciendo. Ocupan así puestos sin garantía de continuidad que les someten a un nivel de tensión muy elevado. No sólo viven con la Espada de Damocles de la no renovación de su contrato temporal sino que tienen que aceptar larguísimas jornadas de más de veinticuatro horas para poder optar a un nuevo contrato draconiano. Ningún profesional se merece trabajar en la cuerda floja. La inestabilidad laboral acaba ocasionando frustración, inseguridad en uno mismo y depresión. ¿Qué atención se puede esperar entonces de un médico infeliz, agotado y desmotivado? Como cotizante de la Seguridad Social , me siento con el derecho y la obligación de exigir que mi médico de cabecera, el especialista correspondiente y el galeno de urgencias sean buenos profesionales, personas equilibradas y alguien a quien recurrir con la confianza de que me dispensará un trato humano, una atención sensible y un cuidado adecuado, en el menor tiempo posible y con los mejores medios. Y eso sólo se logra sí el facultativo desempeña su trabajo con tranquilidad y sin trabas. Como viguesa y, en alguna ocasión, paciente del Centro de la calle Bolivia no puedo sino reclamar que las "ampulosas" declaraciones del Sergas se traduzcan en acciones efectivas e inmediatas. Vergüenza tendría que darles que, precisamente los profesionales que cuidan la salud de los demás hayan tenido que poner la suya en peligro mediante una huelga de hambre para reclamar lo que en justicia les corresponde.