Cameselle: «Tengo muchas ganas de comerme un cocido»

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Testigo directo | Una semana pasando hambre Los encerrados de la calle Bolivia reciben ramos de flores y dibujos y para entretenerles el grupo de teatro Máscara escenificó para ellos la obra «Discurso sobre o fillo de puta»

16 feb 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

«¡Tengo muchas ganas de comerme un cocido!» exclamaba Jorge Camselle, uno de los médicos en huelga de hambre al cumplir una semana con el estómago vacío. Los facultativos pasan los días con una rutina marcada. A las ocho y media de la mañana suena la diana. A esa hora Charo Cordeiro, una enfermera en paro, les toma la temperatura y las analiza la sangre y la orina. Después toca atender a los medios de comunicación y a las numerosas visitas que reciben: colegas y representantes políticos, siempre de la oposición. Mientras les hacen la cama se duchan y arreglan. Por la tarde toca descansar un poco y vuelven a charlar con la prensa o con las visitas. Los colegas les llevan presentes, como la revista El Jueves, para que se rían un rato. Por la tarde también caminan un poco para evitar un mayor deterioro de la masa muscular. No tienen radio ni televisión pero sí muchos libros. Y a veces disfrutan de un espectáculo como el sábado pasado. El grupo de teatro Máscara escenificó para ellos la obra «Discurso sobre o fillo de puta». En la sala cada vez hay más ramos de flores, dibujos de hijos y sobrinos y una imagen de la Macarena. La ha colocado Rocío, una facultativa sevillana que les atiende. Aunque Xurxo se declara ateo militante, toda ayuda es necesaria. También del Cielo.