Vigo, en clave equina

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VIGO

La Mirilla La Copa del Mundo de Salto de Obstáculos reúne en la ciudad a los mejores jinetes

12 feb 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

Hubo representación política nutrida. La Copa del Mundo de hípica (¡menos mal!) concita unanimidad. Claro que ayer los protagonistas eran otros. Uno de los más perseguidos fue Cayetano Martínez de Irujo, que ya es como de casa. Y no sólo porque sea uno de los asiduos, sino por la particular querencia que siente por Vigo. Dicha querencia se ha traducido en una firme apuesta por la ciudad como sede indiscutible de la Copa del Mundo. Y en esa línea puso a trabajar su cualificado voto como presidente de la Asociación Internacional de Jinetes. Los resultados, a la vista están. Otro que cayó rendido, primero ante la profesionalidad de la organización viguesa y, a renglón seguido, ante todo lo demás, fue Max Ammann, director de la Copa del Mundo. Hasta tal punto es así, que ya dejó caer que un día no muy lejano podíamos ser sede de la final, hasta ahora reservada a Suecia. Basta que él lo diga porque, aunque ayer amenazó con jubilarse, es toda una institución. O eso debió de pensar Manuel Fraga. Como el acto destilaba buen humor, quiso estar a la altura y, llegada la hora de la cinta, se entretuvo en cortar y cortar. Un cachito por aquí, otro por allá, otro por acullá... Al final, alguno terminó por el suelo, momento que aprovechó para demostrar lo ágil que está. No, si Cacharro va a tener razón. Cayetano es un tipo bien sencillo, que no suele verbalizar caprichos. Pero ayer sí lo hizo. Pidió que les reservarán (a él y a su mujer, Genoveva) mesa en algún restaurante de Salvaterra. No deja de ser un detalle por parte de quien es titular del marquesado del mismo nombre. Puede decirse que comió en su casa. Lo cierto es que este año va a tener tiempo para hacer turismo. Y no porque le guste, que también, sino porque tiene a sus caballos en la enfermería. Pues ya es mala pata.