CUARTO OSCURO | O |
04 feb 2004 . Actualizado a las 06:00 h.INDECENCIA la cara de Carod lo-mira para otro lado mientras ETA mate después de situarse en el mapa y excluir a Cataluña del dialogo de la bomba y la pistola. ¡ Hay que joderse !. Peregrina vestido de pedigüeño a Francia buscando que la cúpula de la banda terrorista le reciba y, descubierta su felonía, Rovira " El Breve " acusa al CNI de hacer bien su trabajo. A lo que parece, conoce mejor el camino que lleva a ETA que las carreteras a la Moncloa y la Zarzuela, quizás porque estas últimas son nacionales y conducen al centralismo impositor e impositivo. ¡ Señor, qué país !. Indecencia la de Maragall, maritalmente unido a ERC por tener cama en la Plaza de San Jaume. Indecencia, también, la del PSOE por no meterle mano al PSC y alentar el humo del CNI para taparse las vergüenzas de un partido dividido - cuando no enfrentado - y errático. Indecencia la política del PP, del conmigo o contra mi, de la utilización partidista y rentista del terrorismo, de la imposición canalla del pensamiento único y el señalamiento de los que discrepan, estigmatizándolo. Doblemente indecente Aznar; cuando aseguró viendo directamente a cámara que el régimen iraquí tenía armas de destrucción masiva y ahora, que cuando Bush y Blair - sus compañeros de la Azores - anuncian investigaciones al constatar que dichas armas están missing, él calla. A Aznar, como a Dios por su carácter divino, hay que interpretarlo y ya se sabe que el que calla, otorga. Indecencias las de la curia católica que denuncia a las empresas farmacéuticas por el excesivo coste de los fármacos para combatir el SIDA en Africa - con lo que estoy de acuerdo - pero esconde que su negativa al uso del preservativo y procrea que algo queda, están en la base de la propagación de la pandemia. Qué decir de su apostolado a favor de la sumisión de la mujer cuando acusa a la libertad sexual del abandono de los hijos, de la violencia doméstica y hasta, me atrevería, de que el Celta no gane la Liga. Si no fuese por las asesinadas, la última en Bilbao, despanzurrada en la acera mientras su hija menor llora ¡ mami, mami !, sería para reabrir el Rebullón. Indecencia la actuación de la AVT en su concentración ante la gala de los Goya, indecencia las continúas proclamas de las gentes del cine a favor de la libertad de expresión -por obvias e inapropiadas respecto del acto - en un país donde algunos disparan en la nuca a quienes no piensan como ellos, indecencia en un guión de la gala con menos gracia que la receta de unas patatas fritas. Indecencia, en fin, la mía que, de todo ello, solo escribo.