Reportaje | Literatura espontánea en la cafetería de Filología
03 feb 2004 . Actualizado a las 06:00 h.«¿Por qué haces lo que haces? ¿por qué estás leyendo esto? Qué horror sería decirle al que tienes al lado lo mal de la cabeza que estoy. Pues bien, tu estás alineado a la matriz moral de este mundo?». Esta reflexión es uno de los numerosos ejemplos de literatura en servilleteros que se practica en la Facultad de Filología y Traducción de la Universidad de Vigo. La camarera de la cafetería se toma con buen humor la manía que les ha dado a los alumnos por escribir en los servilleteros. Los estudiantes tienen la posibilidad de colocar un escrito que se vea en el exterior de la carcasa gracias al protector de plástico transparente que hace el papel del cristal de un cuadro. Aburrimiento Olivier Fernández Prada, alumno de Traducción, señala que escriben desde que pusieron los nuevos servilleteros. «Es que la gente se aburre en la cafetería», tercia una compañera mientras traduce del inglés un comic de aventuras con ayuda de algunos amigos. «Sí, la verdad es que nos aburrimos un poco, joder, es que este sitio tan aislado y tan triste aburre y agobia», ratifica otro escritor/a anonimo desde otro administrador de servilletas de papel. Los escritos que se colocan en los servilleteros son de muy diferentes estilos. Alguno recuerda a las greguerías de Gómez de la Serna: «8 milláns. Hola soy Millán. Millán nata. Inter de Millán 2-Bayer 1». Otros se dedican a la composición musical: «Ella era mi reina, mi pasión, mi fantasía. Se me va. David Civera». Hubiera sido mejor una declaracion de amor original en lugar de calcar la de un famoso. El propio fenómeno de la literatura de usar y tirar tiene detractores entre los alumnos que se valen de los mismos medios para difundir sus ideas: «estamos tomando un cafeciño e poñemos esta servilleta para ver si deixades de poñer trangalladas no servilletero». Las mesas de la cafetería también se han convertido en un gran diccionario de sinónimos. Uno de los alumnos ha preguntado públicamente a sus colegas: «¿cómo le llamas a los petas?». Las contestaciones pueden enriquecer cualquier diccionario de argot: rolo de herba, tutelo, joint, macaflay... Las gomas El mundo de la publicidad no se escapa de las apreciaciones de los estudiantes: «Condón, esa cosa incómoda que te corta el rollo. Tranqui que ahora los hay como una segunda piel y con efecto retardante. No me sirve de consuelo. El easy on, que son supercómodos ¿tampoco?» Junto a esta disertación sobre el preservativo aparecen definiciones de condón en diferentes idiomas, algunas de ellas realmente ingeniosas como chubasqueiro do pito. Lo que pone de relieve la cafetería de Filología y Traducción es que la creatividad puede desbordarse en un trozo de papel y que el interés por comunicar y transmitir ideas, chistes, pensamientos está muy arraigado en esta facultad de letras. Hasta ahora era habitual que la literatura estudiantil sólo se reflejase en las puertas de los servicios donde los mensajes procaces o políticos se suceden. Ahora se han ampliado y mejorado los canales de expresión y han dado un valor nuevo al humilde servilletero.