El cannabis, a debate

Álvaro Penas A GUARDA

VIGO

Reportaje | Una moción que causará polémica Iniciativa Veciñal pedirá al Concello de A Guarda que proponga a la Xunta la autorización del uso terapéutico del cannabis y la promoción de ensayos clínicos sobre esta sustancia

27 ene 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

«O fracaso da política de represión do consumo de sustancias psicotrópicas é un feito, e o uso do cannabis segue en continuo ascenso». Con estas palabras, la formación Iniciativa Veciñal de A Guarda justifica una moción que será presentada en el próximo pleno municipal (que se celebra el 9 de febrero) en la que reclama al Ayuntamiento que solicite a la Xunta de Galicia que «faga as xestións necesarias para que se autorice el uso terapéutico do cannabis, tanto en forma de medicamento actualmente existente noutros países como os extractos estandarizados da pranta», según señala el texto de la misma. El grupo municipal, socio del gobierno local junto al PP, pide además que el Ejecutivo gallego inste a la red sanitaria a que investigue y promueva ensayos clínicos sobre esta sustancia «tal e como se está a facer noutras comunidades autónomas» y que manifieste su apoyo a la apertura de un debate sobre la actual política de drogas y su progresiva despenalización. El partido liderado por el edil Celso Rodríguez Fariñas apunta que la política desarrollada hasta ahora por los gobiernos central y autonómico sobre el consumo de cannabis «ten suposto graves daños para a sociedade, como a creación dunha economía mafiosa, o aumento da delincuencia e unha política de xustificación do autoritarismo e recorte de liberdades». La formación asegura además que en el plano médico está demostrado que el uso de derivados de esta substancia tiene efectos beneficiosos en tratamientos de quimioterapia, sida ou anorexia, y sirve como relajante para combatir el dolor y prevenir la aparición de derrames cerebrales. El grupo afirma que «en Galicia hai milleiros de persoas adultas que teñen que vivir na clandestinidade o consumo», y asegura que la política de prohibición y represión es una «sinrazón».