Crónica | La visita del comisario europeo de pesca El circuito de la delegación de Bruselas por la ciudad duró una hora. Fue tiempo de sobra para ver la ETEA, la lonja de altura y subir a bordo de un barco del Gran Sol
26 ene 2004 . Actualizado a las 06:00 h.El comisario europeo de Pesca conoció Vigo en uno de sus días más típicos: con retrasos acumulados en el aeropuerto de Peinador a causa de la niebla, y un atasco de tráfico propio de un día de lluvia intensa como el de ayer. Aún así, su circuito por la ciudad, de apenas una hora, fue suficiente para cumplir con el programa organizado por la Consellería de Pesca. Franz Fischler llegó con la misión de buscar «piso» para instalar la sede de la Agencia Europea de Pesca. El Ayuntamiento de Vigo se lo puso fácil y le llevó a visitar sólo una de las cuatro posibles sedes, la ETEA, porque las demás no estaban en condiciones de ser vistas (dos ocupadas y una en ruinas, ver páginas 23 y 24). No se paró mucho el comisario europeo. La intensidad de la lluvia y la enorme superficie a recorrer de las instalaciones redujeron la visita a poco más de quince minutos, a pesar de las explicaciones de Pablo Egerique, delegado de la Zona Franca (propietaria del recinto). El tour siguió en la Lonja de Altura, está vez guiado por el presidente de la Autoridad Portuaria, Julio Pedrosa. La ausencia de algún representante de la Cooperativa de Armadores en la comitiva de acompañamiento por las dependencias portuarias dio que pensar. Pero Fischler siguió adelante con su itinerario, que concluyó en tiempo récord, tras subir a bordo del Armaven, un pesquero que faena en el Gran Sol. Con tiempo de sobra, la delegación de Bruselas, acompañada por la alcaldesa, Corina Porro; el conselleiro López Veiga y la secretaria general de Pesca Marítima, Carmen Fraga, llegó al Pazo de Castrelos, en donde el comisario de Pesca pudo ver en fotos (situadas sobre unos paneles informativos) las demás sedes propuestas para acoger la Agencia de Pesca. Del lado cultural de la visita se ocupó el profesor de la Universidad de Santiago, José Manuel López Vázquez, que ilustró a Fischler sobre la colección de pintura gallega que se aloja en el museo. En esto dio la hora de comer. A la mesa se sentaron dieciocho invitados, entre los que estaban los portavoces de los grupos políticos municipales PP, BNG y PSdeG y algunos concejales, además de Julio Pedrosa y el gerente de la Cooperativa de Armadores, José Antonio Suárez Llanos. El menú, como no podía ser de otra manera, estaba elaborado con productos del mar de Galicia: virutas de foie, bogavante en dos salsas y pescado al horno. Tras la comida, Fischler continuó su agenda de trabajo ya en los despachos del Ayuntamiento, y se despidió de Vigo con una comparecencia ante los medios en la que confesó sentirse «impresionado» por lo que había visto en su periplo relámpago. Es de suponer que la impresión de Fischler fue grata. Aunque, siempre nos quedará la duda.