La sala Sete Mares acogerá mañana, a partir de las 22.30 horas, el concierto de Quique González, que llega a Vigo con su cuarto elepé bajo el brazo. « Kamikazes enamorados alude a esa gente que cuando desea algo vivamente, se lanza a por ello sin pensarse dos veces, incluso sin razonar que el objeto deseado puede perderse en ese empeño», explica el compositor madrileño el título de su nuevo disco. Se trata de doce canciones descarnadas, desde el punto de vista musical, e impregnadas de poesía en cada uno de los dígitos de su grabación. «Respeto tanto a la poesía que no me considero más que un escritor de canciones, ojalá estuviese cerca de escribir poesía», comenta Quique González. Su carrera discográfica se inicio en 1998 con el disco Personal . Atrás había quedado su aportación a un disco de Enrique Urquijo y sus actuaciones con el desaparecido componente de Los Secretos. Salitre 48 y Pájaros mojados completaron su estancia en una compañía discográfica, a partir de ahí llegó la temida autoedición, que en su caso fue una decisión voluntaria. «Llegó un momento en el que ya no creía en la compañía y decidí tomar mi propio camino y eso influye en este disco», confiesa Quique González. Formato básico El concierto que ofrecerá en la sala Sete Mares de Vigo reproducirá el planteamiento del disco y, para ello, estará acompañado por dos músicos que tocarán siete instrumentos. «No es habitual hacer un disco tan básico como este y, de hecho, la idea era grabarlo con mi banda al completo, pero nos estaba gustando como estaban quedando las canciones, armadas simplemente por guitarras y pianos», reconoce este músico madrileño. El paisaje que pintan las canciones de este disco es polvoroso, al estilo del que imaginó Ry Cooder en París, Texas , pero Quique González cree que esta apreciación es debida a la continua presencia del pedal steel , «un instrumento muy country pero en realidad es un disco de aquí». Tampoco se escapan las influencias musicales de Quique González en el repaso a sus composiciones. Fito Páez, Sabina o Bob Dylan subyacen en su forma de componer sin que esto sea algo negativo. «Es lógico que esto ocurra en un músico en búsqueda de su propia voz, los maestros están ahí y ya a Dylan le pasaba con Woody Guthri, es la lógica trasmisión generacional», sentencia. Enrique González nació hace 31 años en Madrid, pero es en Londres donde descubre la música y decide dedicarse profesionalmente a este negocio, estatus que tardó en alcanzar. Su último disco, Kamikazes enamorados , ha conseguido abrirse un hueco en las listas de ventas del país. Sólo en una semana tardó en lograrlo y eso sin el apoyo que reciben los artistas de sus compañías. Las entradas para el concierto del jueves cuestan diez euros si se compran anticipadamente (Elepé, La Columna y Sete Mares) y doce euros en el caso de que se adquieran en la sala del concierto.