Tres en raya buscan trabajo

La Voz

VIGO

Cuentos Municipales

14 ene 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

L CREAR la junta local de gobierno, y sobre todo cuando ésta ha empezado a funcionar, la alcaldesa ha provocado una expectación inusitada en algunos medios. Especialmente, según han podido comprobar Martín Códax y Cachamuíña, porque dispone de tres vacantes en ese organismo, puestos que podrán ser bien retribuídos. Sin que La Esperanza Rubia haya hecho oferta alguna, empieza a recibir peticiones de entrevista de algunas personas que se ofrecen para ocupar esos cargos de confianza. Serán, en definitiva, algo así como concejales sin necesidad de pasar por las urnas, o funcionarios de alta cualificación que no han necesitado hacer oposiciones. Algunos ven en esos puestos no estrictamente políticos de la junta local, el chollo del siglo. -Usted dirá - empieza La Esperanza Rubia al recibir la primera visita, sin ser más explícita de entrada, como si esperara que el otro tome la iniciativa. -Soy licenciado por Deusto -le comenta un moro con chilaba y babuchas, también con barba y gafas-, y creo estar mejor preparado que nadie, por experiencia sobre todo, para ayudar al gobierno de esta ciudad. Por eso me considero una de las personas más idóneas para entrar en la nueva junta local de gobierno. - ¿Y en qué podemos aprovechar mejor que nada sus conocimientos y experiencia? - pregunta la alcaldesa, convencida ya de que tras la chilaba se oculta El de la Triste Figura, uno de sus predecesores en la alcaldía, que ahora de vez en cuando echa una mano a las huestes de La Esperanza Rubia con sus votos. Sin pinzar a nadie, por supuesto. -Pues verá, lo mío son, sobre todo, los derribos y demoliciones. Tengo certificados de que soy uno de los que mejor derriban -dice estas últimas palabras con una sonrisa complíce. -Me va a dejar usted el currículum y en el futuro hablaremos, mi buen amigo. Casi a renglón seguido la alcaldesa recibe a un hombre de mediana edad, bien trajeado, y que habla tanto como todo el resto de la junta local de gobierno. Eso sí, habla siempre en gallego. -La carencia que tiene su junta local es ideológica, y yo estoy dispuesto a cubrirla. Nuestro futuro pasa por una estrecha unión con el proyecto nacionalista... El visitante se extiende en consideraciones, lo que a La Esperanza Rubia le permite concretar, no obstante su disfraz, que se trata de Superman Lamas , el dimitido responsable de la gestora local socialista y hombre de máxima desconfianza de El Principito Valiente en su corporación. También aplaza la decisión. La tercera y última visita corresponde a un caballero con aspecto de ejecutivo. A La Esperanza Rubia no le pasa inadvertido que el personaje, vestido de Papá Noel aunque con retraso, hace que brillen los objetos cada vez que los toca. Algo así como si fuera un rey Midas de andar por casa... la casa del Concello. Advierte en seguida, a pesar de sus ropas nórdicas, que no es otro que El primo de Zumosol, el responsable de la Diputación, que tantas veces le ha echado una mano a ella y su corporación. -¿Y usted qué sabe hacer? - es la pregunta que formula, aunque ella misma sabe que es inútil, porque ya tiene decidido contratarle. -Yo soy más o menos como el 061. Acudo a donde me llaman aceleradamente y con todos los medios necesarios para resolver problemas. -Pues con usted me quedaré-dice La Esperanza Rubia llena de ilusión y convencida de que, según se le ponen las cosas, va para insustituíble.