El gran regalo de Reyes

La Voz

VIGO

ÓSCAR VÁZQUEZ

La Mirilla

05 ene 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

No es esta la página de hacer leña. Sin embargo, no puedo evitar referirme a la derrota de todas las derrotas, ya saben, la del sábado pasado en Balaídos, esa en la que el Celta, de buen rollito, ejerció de Rey Mago anticipado con el Deportivo. Pues bien, un análisis un poco sosegado del encuentro (estilo Gil Grissom resolviendo uno de los casos del CSI) les hará caer en la cuenta (yo ya lo he hecho) de que las aparentes pistas nos han llevado a los culpables equivocados. Y no es que el tandém Gómez-Lotina no tenga pecado, que vaya si lo tiene, es que el ámbito de funcionamiento de la pinza PP-BNG no puede salir de la Praza do Rei. Aficionados y periodistas especializados han pasado por alto este pequeño detalle. Enfrascados en las evoluciones del equipo en el terreno de juego, no se percataron de la composición del palco. Y ahí estuvo el quid. El BNG cambió por sorpresa el banquillo y Corina Porro, acostumbrada a jugar con Castrillo, tuvo que hacerlo con Anxo Quintana sin entreamiento previo. Total, que no se entendieron y pasó lo que pasó. De nada, Lotina. Al César lo que es del César. Y es que, después del batacazo del sábado, la plantilla celeste sumó ayer muchos puntos. Cierto que no cuentan para la clasificación liguera, pero hay sonrisas que no tienen precio. Fue en su visita al Hospital Xeral donde aquéllas se prodigaron mientras entregaban juguetes a los niños. Gustavo López, Jesuli, Catanha, José Ignacio, Pinto y Giovanella, entre otros, fueron testigos de que no hay mejor medicina para un convaleciente. La sonrisa, digo. Es lo que ha transmitido, vía correo electrónico, el capitan del Queen Mary 2 , Ron Warwick, a Durán, la consignataria del buque. Agradece los preparativos que hicieron para que resultara un éxito la escala técnica del mayor trasatlántico del mundo. «Nos sentimos en deuda por todas las facilidades que nos dieron», dice Warwick, que pide a Alberto Durán que traslade el agradecimiento a los oficiales y autoridades «que corresponda y que tanto nos han ayudado». Pues dicho queda. Ahora sólo falta saber si para cuando vuelva a navegar por la ría de Vigo ya hay fumata blanca para ampliar el muelle.