OPINIÓN | O |
30 dic 2003 . Actualizado a las 06:00 h.QUERIDOS Reyes Magos sé que en estos días andáis muy atareados con las infinitas peticiones que se agolpan en vuestros zurrones. También sé que vivimos en una sociedad en la que nos agobian pequeñeces incomparables a las situaciones de verdadero sufrimiento que atormentan a una inmensa mayoría de la Humanidad. Incluso soy consciente de las limitaciones que nos autoimponemos para desarrollarnos como personas. Aún así, este espíritu navideño que nos rodea me parece una excelente ocasión para pediros tres cosas, naturalmente sin querer emular los tres presentes que ofrecisteis en Belén hace muchísimos años. La primera petición consiste en abrirnos los ojos para poder contemplar por nosotros mismos cómo somos. Si fuera posible, les rogaría que estos ojos fueran al estilo de los que poseen las moscas ya que nos facilitarían una visión general de lo que nos rodea. No menos importante me parece la segunda demanda, que no es otra que nos abráis los oídos a las palabras de quienes nos rodean. Si en un alarde de generosidad, nos afináis la percepción auditiva para ayudarnos a comprender nítidamente los mensajes que a diario recibimos pues mucho mejor. Finalmente, y como complemento a las dos anteriores peticiones, suplicaría de rodillas porque nos insuflarais la energía suficiente para que nuestros cerebros fueran plenamente operativos. Este presente, apoyado en los dos anteriores, facilitaría enormemente la comprensión, que nos llevaría sin ambages al perfecto entendimiento entre todos los seres humanos. Si no es posible, no me traigáis un móvil. María José Porteiro desea buenas comunicaciones, un cuidado y limpio entorno, y oportunidades de empleo para todos los vigueses. Santiago Domínguez Olveira se conforma con que la ciudad siga haciendo gala de la vitalidad que la caracteriza. Pide también que funcione.