La Mirilla Si se cumplen las peticiones para el 2004, Vigo será una ciudad políticamente estable, económicamente competitiva y socialmente equilibrada y solidaria
30 dic 2003 . Actualizado a las 06:00 h.Sentido común para afrontar el trabajo. Eso es lo que pide Corina Porro al 2004. En lo personal, le gustaría tener la serenidad necesaria para cumplir los retos que se ha fijado. Con lenguajes bien dispares, en función del ámbito en el que desarrollan su trabajo, políticos, empresarios, religiosos, deportistas o feministas, coinciden en que el 2004 tiene que ser el año del despegue definitivo de Vigo. Todos se muestran dispuestos a empujar en la misma dirección. El tiempo, apenas 366 días (es bisiesto), dirá si los deseos se trasladaron a la práctica. Algunas personas han verbalizado esos deseos con palabras muy bien escogidas. Es el caso de Corina Porro, que quiere que el 2004 venga cargado de sentido común. A la vista de cómo está el cotarro político buena falta hace. Tanto preocupa la cosa que todos los consultados empiezan su lista de deseos con el latigillo «además de un gobierno estable...». Oído cocina. También son numerosas las peticiones de nuevas infraestructuras. Es el caso de Fernández Alvariño que, como ocurre con los Mandamientos, las reduce a una, el desarrollo del Plan General. De su mano llegará la recuperación del Casco Vello, la entrada del AVE, la urbanización del litoral... Desde una óptica distinta también la franja litoral es una preocupación para la montañera Chus Lago. Ésta desea que se le encienda la bombilla a quién corresponda y, de verdad, se abra Vigo al mar. «Tanto proyecto y, sin embargo, empieza a ser un lujo encontrar escenarios con vistas a la ría». Dicho queda. Pasos adelante todos, pero sin olvidarse de los más desfavorecidos y de los marginados. Por ahí van los deseos del obispo de la diócesis, José Diéguez, y de la presidenta de Alecrín, Ana Míguez. El primero pide que los que tienen menos bienes consigan trabajo y vivienda, en tanto la segunda centra sus peticiones en la erradicación de la prostitución y en que no haya mujeres maltratadas. También hay peticiones personales. A Juan Vieites le gustaría publicar el ensayo que está escribiendo. Ana Miguel quiere hacer un largo viaje. María J. Porterio pide salud y trabajo, al igual que su compañero de corporación Santiago Domínguez. Chus Lago quiere una buena expedición y Fernández Alvariño la paz y tranquilidad que ha tenido en el 2003. Fernández Alvariño pide que la serenidad de la ría penetre como una lengua en la vida de la ciudad. Pide también estabilidad política para sacar adelante tantos proyectos como hay pendientes. El obispo, José Diéguez, desea que crezca en los vigueses el aprecio de los auténticos valores humanos, y que vaya a más el sentido de la trascendencia y la religiosidad. A Ana Miguez le gustaría que se persiguiera sin tregua a los proxenetas y a las mafias que trafican con mujeres, así como que se censure abiertamente a los prostituidores. Chus Lago desea que en el 2004 se conjugue el verbo humanizar con generosidad. Pide calles sin obras, más parques y centros deportivos y más mar. Juan Vieites pide que la Administración incremente los presupuestos en I+D+I para que las empresas viguesas sean más competitivas.