Reportaje | Inestabilidad en el Concello vigués Varios departamentos municipales han cambiado de responsables políticos en cuatro ocasiones desde el pasado mes de junio, un hecho con escasos precedentes
23 dic 2003 . Actualizado a las 06:00 h.Las elecciones municipales y la larga crisis política que atraviesa el Concello vigués ha provocado una situación de inestabilidad y una sucesión de responsables políticos desfilando por varios departamentos. En el transcurso de seis meses, contados día por día, nada menos que cuatro concejales se han turnado en la dirección política de áreas como Comercio y Turismo, por citar un ejemplo. La consecuencia obligada de una situación como la descrita es un panorama de interinidad al que el pasado fin de semana ha puesto fin la constitución de un gobierno en minoría, lo que no garantiza que el actual equipo pueda mantenerse hasta las elecciones del 2007. El 13 de junio pasado la socialista Lilian Álvarez estaba a punto de cesar en su cargo de concejala de Comercio y Turismo. Al día siguiente finalizaba el mandato de Lois Castrillo en la alcaldía. El regidor nacionalista fue sustituido en el cargo por Ventura Pérez Mariño (PSOE) y el pacto de gobierno suscrito por su partido con el BNG colocó en este departamento al propio Lois Castrillo . Durante todo el verano ejerció estas competencias hasta que en octubre estalló la crisis entre los socios de gobierno derivada de la elección de Javier Rivas como gerente de Urbanismo. Los socialistas quedaron en solitario al frente del gobierno y Mariño adjudicó Comercio y Turismo a su compañera María Xosé Porteiro . Ha ejercido esta responsabilidad hasta que el pasado fin de semana la corporación eligió como alcaldesa a Corina Porro, tras perder Mariño una moción de confianza. La llegada del PP al gobierno ha situado a una nueva persona al frente de este departamento, elegido al azar para escenificar los problemas de gestión que la crisis ha generado en el Concello. Esta vez se trata de Lucía Molares , una recién llegada a la corporación. Rivas, con todos Cuando Porteiro se hizo cargo de Comercio y Turismo en octubre pasado reconoció públicamente que era una solución provisional a la espera de que se recompusiera la coalición. Esta declaración implicaba de facto que no iba a plantear nuevos proyectos y que se se trataba, pura y simplemente, de resolver los asuntos de trámite para evitar una parálisis completa. En esta situación compleja e inusual, Xabier Rivas, indirecto detonante de la crisis, también ha visto desfilar por los despachos de la Gerencia de Urbanismo a concejales de todos los partidos. Rivas fue nombrado gerente por Lois Castrillo y trabajó el mandato anterior con Xabier Toba (BNG). El cese de Castrillo conllevó el suyo y estuvo todo el verano en dique seco. La modificación de estatutos de la Gerencia retrasó la elección del nuevo gerente hasta octubre, por lo que este departamento estuvo sin responsable técnico cuatro meses. El 16 de octubre su candidatura fue votada por BNG, PP y Soto, lo que provocó la expulsión del gobierno de los nacionalistas. Durante dos meses Rivas estuvo trabajando con el socialista Mauricio Ruiz y ahora, desde el pasado fin de semana, el concejal de Urbanismo es el popular José Manuel Figueroa. En este caso concreto la consecuencia ha sido una evidente paralización en la tramitación del plan general de ordenación urbana. Corina Porro se ha puesto manos a la obra, pero lo cierto es que el 2003 ha pasado casi en blanco. En otras áreas del Concello ha pasado más o menos lo mismo. El PSOE aprobó inicialmente una subida de tasas y ahora el PP adoptará sus propias decisiones. Con los presupuestos, más de lo mismo. Barros y Graña, los dos socialistas que han gestionado Hacienda, tenían casi listo su proyecto. El popular Javier Guerra tendrá que poner sobre la mesa su opción en el plazo más breve posible. Es, sin duda, otra de las urgencias.