Cuentos Municipales
13 dic 2003 . Actualizado a las 06:00 h.IRE USTED por donde, ella, La Esperanza Rubia, que no creía ya que iba a poder ser alcaldesa... El de la Triste Figura que nunca soñó, en su día, con la condición de ex-alcalde, porque jamás pensó que podían darle la vara en lugar de arrearle con la vara... Y El Principito Valiente , al que habían convencido de que nunca dejaría de ser alcalde, y que seguiría en el machito hasta la jubilación, como Paco Vázquez... Son las cosas de la vida, mire usted por donde -le comenta Martín Códax , en presencia de Cachamuíña , a El Destroyer, el ciudadano que espera que se ponga en marcha otra vez el Concello, para seguir con sus reclamaciones jurídicas en materia de urbanismo y ganarlas todas. Cuando están así de cháchara en un pasillo, se sorprenden porque unos trabajadores municipales colocan un confesionario en una esquina. Uno de ellos, que es amigo de Martín Códax, le susurra al oído. -Es para que se confiesen los tres portavoces del lío. Les ponemos la rejilla ancha por si tienen que contar pecados políticos muy gordos, para que quepan -le dice el obrero, al tiempo que se oculta en un repliegue del confesioario, sin duda para enterarse de todo. Primero las damas, por lo que se sitúa frente a la ancha rejilla La Esperanza Rubia . Cuando termina, el obrero municipal se lo cuenta a Martín Códax . -Ésta no se confiesa, viene a pedir bendiciones para su modelo de gestión, antes de meterlo en la pasarela para lucirlo. Pide bendiciones, porque es como un niño sin nombre ni apellidos, que nadie sabe lo que es. Y también a pedir suerte para lo de la tasa de basura: Si no la elimina habrá pitos, pero como aplique la eliminación será difícil que luego tenga dinero para contratar 100 nuevos policías y hacer tantas cosas como prometió. Serio, cómo no, y tan silencioso que habla con el cura por señas, es la hora de que se confiese El Principito Valiente . Cuando termina, el chivato dice que tenía el propósito de juzgar a todos, absolutamente a todos los vigueses, dedicando quince minutos a cada uno. No le han dejado llegar más que a poco menos de un tercio, por lo que entiende, como los políticos al uso, que su proyecto no se podía desarrollar en un solo mandato, necesitaba al menos tres... pero El de la Triste Figura no ha coincidido con su apreciación. -A ella le han dicho que rece 10 padrenuestros y 100 avemarías, y aún así no le garantizan los resultados -dice el obrero-, pero a El Principito Valiente le obligan a rezar diez veces el Código Penal, incluídas las reformas, el Código Civil y todas las leyes autonómicas. La Esperanza , bueno, pero El Principito para cumplir la penitencia va a necesitar otro mandato. Mayestático aparece al fondo El de la Triste Figura, que no se confiesa con un cura, sino con una troika de los suyos. Usa también la rejilla, y cuando concluye, dice el espía... -Éste no ha pedido más que disculpas. Los que se han encargado de abroncarle han sido los otros, por retratarse con la bandera española, por fotografiarse con militares, por ir a la procesión del Cristo. Han dicho que con la penitencia que tiene le llega.